La Ley de Humedales perdió estado parlamentario por tercera vez al no ser incluido su tratamiento en el listado de proyectos determinados por el Poder Ejecutivo para ser debatidos en las Sesiones Extraordinarias del Congreso de la Nación que iniciarán este martes.

A pesar de las acciones llevadas adelante por distintas organizaciones ambientalistas y de la ciudadanía en su conjunto, el proyecto de ley no será tratado y con ello se disipa la oportunidad de empezar a dar solución a una problemática de larga data que conforme pasa el tiempo nos jaquea el futuro.

“Ley de humedales: la tercera no fue la vencida” titula el comunicado emitido esta semana por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), una de las impulsoras de la ley.

El comunicado señala que durante el año 2020 “conscientes de esta deuda histórica ambiental de Argentina, varios legisladores y legisladoras presentaron numerosos proyectos (quince entre ambas Cámaras), organizaron una serie de sesiones informativas y destinaron horas de trabajo y discusión para obtener un texto unificado que logró dictamen de mayoría en la Comisión de Recursos Naturales de Diputados en noviembre”.

No obstante, señala el documento, “un año después el texto quedó sin ser tratado por las restantes comisiones de la Cámara Baja. Cajonearon la Ley de Humedales una vez más”. 82 diputados se pronunciaron a favor, 12 en contra y 159 se abstuvieron. “Ello, pese a que las dos principales coaliciones partidarias se pronunciaron en 2016 y 2021 a favor de la sanción de la ley”, subraya la Fundación.

Los desastres medioambientales producto del calentamiento global y consecuente cambio climático golpean al planeta y a la humanidad. Los desastres se multiplican, se intensifican y son cada vez más frecuentes. El intenso desarrollo industrial, la contaminación y todo tipo de acción humana sin miramientos en la sustentabilidad del medio que nos da vida, ha provocado que los humanos atentemos contra nuestra propia existencia.

¿Acaso los hechos que vemos a nuestro alrededor no son suficientes para entender de una buena vez la importancia de cuidar del ecosistema en el que estamos inmersos y formamos parte?

El fuego, la agroindustria, la ganadería intensiva, los negocios inmobiliarios y la mega-minería acrecientan día a día la degradación y pérdida de estos ambientes“, señala el comunicado de FARN.

“El tiempo se acaba, no hay vida posible con ecosistemas destruidos. Nuestra lucha continuará en este 2022“, cierra el documento difundido en el sitio oficial de la entidad.

FUENTE: El Agrario

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