Con un consumo doméstico retraído y con la exportación perdiendo competitividad, las posibilidades de recuperación del negocio son acotadas y con malos precios, según la visión de un analista que pasó por Córdoba.
Parafraseando al presidente de la Nación, Javier Milei, en la cadena de ganado y carne vacuna “no hay plata”.
Esa podría ser la conclusión luego de escuchar al analista ganadero Federico Santángelo, durante un nuevo capítulo del ciclo de Charlas Granaderas realizado en Córdoba, con la organización de la Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne de Córdoba (Afic).
Según la visión del integrante de la consultora Agroideas, el precio de la hacienda se mantendrá tranquilo pro los próximos meses perdiendo contra la inflación.
En este escenario, dentro de los factores alcistas que puede tener el negocio a corto plazo están la caída en la faena, que será inferior a 2023, la más alta en más de 10 años y más próxima a 2021 y 2022; menor stock, en especial de terneros; menos oferta de animales en el feedlot y la exportación a la espera de una devaluación que mejore su competitividad.
Por el lado de los indicadores bajistas, ahí se acumulan las restricciones de pesos en la economía doméstica; la suba de los costos del ganadero, que lo puede obligar a vender de manera anticipada; la baja de los precios de los granos, lo que recorta el ingreso en las explotaciones mixtas y un aumento en los costos de faena y de distribución.
Con estas variables en juego, Santángelo sostiene que la carne volverá a ser competitiva en cuanto a precio respecto a otros alimentos. Mientras que los eslabones de la cadena deberán eliminar las ineficiencias, ya que no van a poder trasladar más costos a precio.







