Las pasturas megatérmicas, fundamentales en regiones de clima cálido, ofrecen un alto potencial productivo. Sin embargo, su correcta utilización y manejo son esenciales para maximizar tanto el rendimiento forrajero como la eficiencia en la conversión a carne.
El Ing. Agr. Pablo Cattani, director de Espacio Forrajero, subraya la importancia de no confundir tecnologías cuando se evalúa el uso de estas gramíneas tropicales. “La clave está en comparar los kilos y los nutrientes producidos con los kilos de carne obtenidos”, destaca. En otras palabras, se debe enfocar la evaluación en la eficiencia integral del sistema productivo.
“Guardamos forraje, pero no guardamos calidad”, advierte Cattani, recordando que a medida que una megatérmica supera su etapa de floración, su valor nutritivo disminuye significativamente.
Puntos clave para la conservación de forrajes megatérmicos
A la hora de conservar forraje proveniente de especies megatérmicas es fundamental prestar atención a los siguientes aspectos:
- Corte temprano: Realizar el corte en un estado vegetativo temprano, antes de la floración, asegura una mayor calidad nutritiva del forraje conservado.
- Buen estado del equipo: Es indispensable que las cuchillas estén bien afiladas, ya que un corte deficiente puede dañar la base de la planta, afectando su rebrote.
- Aireación del suelo: El paso de un rolo aireador ayuda a estimular la brotación y mejora la estructura del suelo, favoreciendo la persistencia de la pastura.
Producción sustentable y rentable
Mejorar la calidad del forraje megatérmico no solo impacta en el rendimiento animal, sino que también contribuye a un manejo más sustentable de los recursos forrajeros. La adopción de estas buenas prácticas puede traducirse en un mejor índice de conversión, menor necesidad de suplementación y mayor rentabilidad por hectárea.







