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Un decreto publicado de madrugada encendió las alarmas en el sector agropecuario. La norma, firmada por el Gobierno nacional, redefine siete entes estatales, entre ellos el INTA y el INTI.

Según el Ministerio de Economía, estos organismos estaban “sobredimensionados e ineficientes” y consumían recursos que debían cuidarse.

A partir de ahora, el INTA pasará a ser un organismo desconcentrado que dependerá de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

El decreto 461/25 dispone una conducción colegiada: un presidente nombrado por el Ejecutivo y un Consejo Técnico que trabajará ad honorem.

Trabajadores y gremios reaccionaron de inmediato porque temen la pérdida de puestos de trabajo. Su reclamo ya cosechó el respaldo de 102 asociaciones de productores, 223 pronunciamientos provinciales y 65 adhesiones institucionales.

El Gobierno, sin embargo, sostiene que la descentralización del INTA hizo más difícil supervisar su labor y alinear los proyectos con la política agropecuaria. También afirma que la nueva estructura reducirá la dispersión operativa y mejorará el control estratégico.

Del Decreto 461/25 se desprende que el objetivo es concentrar al INTA en investigación, desarrollo tecnológico y bienes públicos que fortalezcan la producción agropecuaria.

Decisión de Apinta

El sindicato Asociación del Personal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria -APINTA-, que agrupa a los trabajadores del Inta y está afiliada a ATE, intensificará sus medidas de fuerza para resistir el decreto de reforma del organismo impulsado por el Gobierno nacional.

En un plan que incluye tomas simbólicas de edificios y la presentación de amparos judiciales, buscan frenar lo que consideran la “destrucción” del instituto.

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