En los últimos meses, los envíos recortan la caída con la que arrancó el año, lo que mejora de manera sostenible es la facturación.
Luego de unos meses con el pie sobre el freno, las exportaciones de carne bovina parecen volver a arrancar.
En julio pasado, los volúmenes enviados crecieron 9,7% en relación a igual mes del año pasado. Pero lo que más llama la atención es la recuperación en el precio, que creció 51,7%.
El acumulado de los primeros siete meses del año alcanza a 376,2 mil toneladas por un valor de U$S 1.943,1 millones. Representa una caída de 12,6% volumen, pero una recuperación de 17,7% en facturación.
En julio, el precio promedio de tonelada fue de U$S 5.577, con un crecimiento del 6,6% respecto a junio, pero lo que sorprende es la mejor respecto a un año atrás: 38,2%.
Desde mayo 2022, el precio internacional de la carne argentina viene con una persistente tendencia a la baja de los precios, situación que se ha revertido parcialmente desde mediados del segundo trimestre del año. A tal punto que el valor de julio (U$S 5.577) se ubica sólo U$S 700 por debajo del valor de abril de 2022.
Una mayor demanda internacional, la baja de las retenciones y la mejora en el tipo de cambio favorecen el negocio exportador.
Por el periodista Alejandro Rollán







