Las mujeres ganaron un espacio sin precedentes en la agroindustria argentina. Hoy, una de cada cuatro personas que trabajan en el sector son mujeres. El crecimiento es sostenido y marca un cambio profundo.

En los últimos cinco años se incorporaron más de 200 mil nuevas trabajadoras. El total alcanza 1,2 millones de mujeres, una cifra que refleja un avance histórico. Según la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) y la Asociación Civil Las Chicas del Agro, la presencia femenina pisa fuerte en todo el país.

 

Un sector que se transforma con la energía femenina

El sector agroindustrial emplea a más de 4,2 millones de personas; de ese total, 1,2 millones son mujeres. Esto significa que una de cada cuatro personas que impulsan la producción y la innovación del agro es mujer.

Antonella Semadeni, economista de FADA, destacó que la tendencia es clara. Afirmó que la incorporación de nuevas trabajadoras abarca a productoras, técnicas, ingenieras y emprendedoras. Además, su aporte crece en áreas clave, como servicios y comercio, donde la participación femenina alcanza 43% y 41%.

La agroindustria es un sector federal. A diferencia de otras actividades que se concentran en grandes ciudades, el agro genera empleo en cada región. Este carácter territorial impulsa el desarrollo local y la economía del interior.

Sin embargo, aún hay rubros con menor participación femenina. Primarios, insumos y transporte muestran porcentajes más bajos. Esto se debe a que históricamente fueron áreas vinculadas a tareas físicas o masculinizadas.

 

Tecnología, inclusión y un futuro más equilibrado

La tecnología es uno de los motores que impulsan la inclusión. La automatización y la digitalización redujeron la necesidad de fuerza física. Muchos roles técnicos y operativos ahora están al alcance de más mujeres.

Hoy, las trabajadoras operan tractores, cosechadoras y sembradoras de última generación. También manejan drones, gestionan logística inteligente y ocupan posiciones de alta capacitación.

El futuro muestra señales alentadoras. El mayor crecimiento de participación femenina se registra entre las menores de 30 años. Esto proyecta un agro más equilibrado, diverso y competitivo.

Desde FADA y Las Chicas del Agro remarcan que la agroindustria argentina produce alimentos, pero también construye un modelo laboral más justo. La inclusión es una clave para la eficiencia, la innovación y el desarrollo sostenible del sector.

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