Las plagas en cultivos volvieron a ser una preocupación central esta campaña. Técnicos del SENASA, el INTA y el INASE revisaron los daños recientes en soja y maíz y acercaron pautas actualizadas para fortalecer el manejo integrado.

Guía práctica para productores

En los últimos meses se registraron ataques inesperados en materiales Bt. Ante esta situación, los organismos públicos sugieren medidas que permitan sostener la eficacia de las tecnologías y reforzar la prevención.

Desde la Secretaría de Agricultura insisten en implementar programas de Manejo Integrado de Plagas (MIP). Estas prácticas ayudan a proteger el rendimiento y sostener la productividad del sector, clave para la cadena agropecuaria.

También se impulsa el uso de Buenas Prácticas Agrícolas. Entre las acciones principales figuran los refugios con cultivares convencionales, la rotación de cultivos y el empleo de insecticidas autorizados por el Senasa. El monitoreo frecuente y el control de malezas completan el enfoque preventivo.

La aplicación combinada de estas herramientas permite anticipar daños, evitar la pérdida de susceptibilidad en insectos y mejorar la sustentabilidad del sistema. De esta manera se aporta al cuidado general del agro y se favorece la estabilidad productiva.

Los especialistas destacan que estas recomendaciones buscan reducir la presencia de plagas en cultivos y están alineadas con los criterios oficiales vinculados a buenas prácticas e inocuidad.

Para obtener asesoramiento, los productores pueden dirigirse a oficinas del SENASA, INASE o INTA en su zona. El objetivo es acompañar al sector y sostener estrategias sólidas frente a las plagas en cultivos.

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