En un escenario global que exige alimentos confiables, certificados y de alta calidad, la Argentina enfrenta un desafío clave.
En ese contexto, el precio de la carne aparece como una variable central, ligada a la oferta, la demanda y las reglas del comercio internacional. Así lo explicó el especialista en ganadería Víctor Tonelli, en diálogo con Campo Directo, al analizar el nuevo momento del sector.
Según Tonelli, el mundo demanda cada vez más carne vacuna. Sin embargo, el crecimiento de la producción tiene límites biológicos. Además, el aumento del poder adquisitivo en regiones no tradicionales presiona sobre la demanda. Por eso, el precio de la carne está asociado a un mercado que no siempre logra abastecerse al ritmo que crece el consumo.
No obstante, el especialista recordó que durante décadas la Argentina no pudo aprovechar ese escenario. Las políticas públicas limitaron el acceso a los mercados internacionales. En consecuencia, el país perdió oportunidades frente a competidores directos. Aun así, Tonelli aseguró que el potencial siempre estuvo presente.
Un cambio de reglas y nuevas exigencias del mercado
En ese marco, destacó que la eliminación de restricciones a las exportaciones marcó un punto de inflexión. De este modo, la ganadería dejó de depender de coyunturas aisladas. Según su visión, se inicia una nueva era, con reglas más claras y previsibles. Por lo tanto, el crecimiento ya no sería circunstancial.
Sin embargo, Tonelli fue claro al desmitificar una idea instalada. El mundo no espera específicamente carne argentina. En realidad, espera carne de calidad, confiable y con certificaciones. Si cumple con esas condiciones, el origen pasa a segundo plano. Por eso, el precio de la carne también está ligado a atributos como trazabilidad y garantías sanitarias.
Al salir nuevamente al mundo, el país se encuentra con un terreno perdido. Brasil avanzó en volumen. Australia consolidó su liderazgo en calidad y certificaciones. Estados Unidos, en tanto, mantiene su posición histórica. Frente a ese escenario, el especialista sostuvo que el cambio también depende de los productores.
En consecuencia, llamó a acompañar los procesos tecnológicos. La trazabilidad electrónica es uno de los pasos más importantes. Asimismo, pidió asumir las exigencias ambientales, como las normas europeas sobre carne y cuero libres de deforestación. Aunque no siempre resulten cómodas, son demandas que definen el acceso a los mercados.
Finalmente, Tonelli remarcó que la Argentina tiene una ventaja difícil de igualar. El suelo y el clima permiten producir alimentos naturales con alta calidad. Por eso, el país puede liderar en nichos de valor agregado. Sin embargo, el desafío no depende solo del Estado. Depende de la decisión de invertir, innovar y trabajar para aprovechar una oportunidad histórica.







