El 360 Rain llegó al país como una solución innovadora para el riego agrícola, con foco en la eficiencia y el uso inteligente de los recursos. Se trata de un equipo autónomo que permite aplicar agua y purines, optimizando la producción y la sustentabilidad.

Además, el 360 Rain se presenta como el primer vehículo autónomo del mundo diseñado para regar y fertilizar cultivos. Su capacidad de desplazarse entre distintos lotes le otorga una versatilidad clave para sistemas productivos modernos.

A diferencia de los métodos tradicionales, el equipo entrega el agua directamente en la base de la planta. Por lo tanto, reduce pérdidas y mejora la eficiencia del uso hídrico. Así, logra altos rendimientos con menores volúmenes de agua aplicada.

 

Tecnología autónoma y uso eficiente de recursos

En diálogo con Campo Directo, el ingeniero agrónomo Guillermo Pérsico, socio y director de producción del Grupo Galeazzi, explicó que este sistema ingresó recientemente al país. En ese sentido, destacó que se trata del primer equipo totalmente autónomo instalado en Córdoba.

Según detalló, el sistema graba las pasadas por donde debe circular. Luego, el equipo se desplaza de manera automática entre los surcos, regando sin intervención permanente del operario. Esto permite un uso continuo y eficiente durante todo el año.

Asimismo, Pérsico remarcó que la decisión de incorporar esta tecnología se basó en su bajo requerimiento de caudal. Además, el costo por milímetro aplicado resulta menor frente a otros sistemas. Por eso, se adapta a distintos tipos de campos y condiciones productivas.

Por otro lado, comentó que  el equipo se destaca como complemento ideal para producciones mixtas. Permite vaciar piletas de estiércol y aplicar purines de forma precisa en el cultivo. De esta manera, los nutrientes se entregan directamente en el cuello de la planta durante su desarrollo.

 

Aprovechamiento del agua

El ingeniero agrónomo Nicolás Pizzichini, socio gerente de Terranova e importador del 360 Rain, señaló que el sistema cubre falencias de los esquemas tradicionales. En particular, aporta automatización, precisión y ahorro de recursos.

Además, subrayó que la premisa del desarrollo fue no desperdiciar una gota de agua. En consecuencia, el equipo combina eficiencia hídrica, uso de efluentes orgánicos y robótica aplicada al agro. Todo el proceso se controla de forma remota desde el celular.

Desde el punto de vista operativo, el sistema trabaja con una bomba de 30 HP para regar hasta 80 hectáreas en dos lotes. Esto reduce significativamente los costos. Asimismo, el suelo se utiliza como reservorio para cubrir la demanda del cultivo.

El robot puede desplazarse fácilmente entre lotes una vez finalizado un ciclo. Así, se logra un uso casi anual del equipo. Su motor estacionario de bajo consumo permite trabajar de forma autónoma, siempre bajo monitoreo.

Finalmente, productores que ya lo utilizan destacan su eficiencia en zonas con bajo caudal de agua. También valoran su bajo consumo energético y la posibilidad de aplicar purines sin complejidad técnica.

En comparación con sistemas anteriores, representa un salto tecnológico significativo para el riego agrícola.

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