La cadena semillera de legumbres enfrenta el desafío de modernizar su base genética para mejorar rendimientos, calidad y presencia en los mercados internacionales.

Días atrás se realizó una reunión clave con los actores de la cadena de valor de las legumbres. Participaron representantes de la Cámara de Legumbres de la República Argentina (CLERA) y de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA). También estuvieron presentes autoridades del INASE y de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Durante el encuentro se analizaron los principales obstáculos del sector. El foco estuvo puesto en el recambio varietal progresivo. Todo el proceso se enmarca en el cumplimiento de la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas Nº 20.247/73.

 

Un retraso varietal que exige acciones concretas

La cadena semillera de legumbres atraviesa un retraso varietal estimado en 20 años. Esta situación se explica, en gran medida, por la falta de inversiones sostenidas en mejoramiento genético.

Ante este escenario, el INASE anunció que acompañará a la industria. El objetivo es impulsar un proceso de regularización que fortalezca la oferta genética disponible. Para ello, se priorizará la rápida inscripción de nuevos cultivares.

Estos materiales permitirán incrementar el rendimiento nacional. También ayudarán a enfrentar factores de estrés biótico y abiótico que afectan a los cultivos. El impacto esperado es una mayor competitividad para el productor y una mejora en la calidad del producto final.

Además, se remarcó la importancia de proteger la propiedad intelectual de los obtentores. Esto se logrará mediante procesos de fiscalización y control del comercio de semillas.

El uso de semilla fiscalizada en cultivos como arveja y garbanzo resulta clave. Asegura calidad, sanidad y legalidad a través de controles estrictos. Según se destacó, estas condiciones son fundamentales para atraer nuevas inversiones y consolidar el desarrollo de la cadena semillera de legumbres.

Compartir