La campaña de cultivos estivales transita su tramo final con un balance positivo en gran parte de la región agrícola, aunque con diferencias entre provincias y entre cultivos. En Córdoba, las estimaciones para soja y maíz muestran rindes y niveles de producción superiores a los promedios históricos.
Según explicó el ingeniero agrónomo Tomás Kember, de la BCCBA, el desempeño de los principales cultivos estuvo acompañado por un importante aporte de lluvias durante marzo y abril. Esa situación permitió mejorar las reservas de humedad en los perfiles de suelo y generó una base favorable para la próxima campaña estival.
En el caso del girasol, la cosecha se encuentra prácticamente finalizada. La producción estimada supera el medio millón de toneladas y marca un récord provincial. Además, se registraron buenos contenidos de aceite, impulsados principalmente por una mayor superficie sembrada.
En La Pampa también se observan resultados productivos destacados. Los rindes promedio de los cultivos estivales se mantienen por encima de la campaña anterior y se consolidan récords tanto en maíz como en girasol.
Lluvias, excesos hídricos y demoras en la cosecha
A pesar de los buenos números productivos, las abundantes precipitaciones también generaron complicaciones operativas en distintas zonas agrícolas.
En Córdoba, las lluvias de marzo y abril ayudaron a recomponer la humedad del suelo. Sin embargo, el exceso hídrico provocó falta de piso, encharcamientos y demoras en las labores de cosecha, especialmente en soja y maíz.
La situación también afectó al maní, donde las tareas de arrancado y secado avanzan con dificultades. De acuerdo con las estimaciones, tanto maní como sorgo registrarían las producciones más bajas de las últimas tres campañas.
En La Pampa, las precipitaciones de abril estuvieron por encima de lo normal en casi toda el área relevada. Los mayores acumulados se concentraron en el norte provincial.
Hacia fines de abril además se registraron las primeras heladas. Estos eventos podrían generar efectos sobre maíces tardíos, hojas de segundo y maní arrancado, un escenario que será evaluado en los próximos informes técnicos.
De esta manera, los cultivos estivales llegan al cierre de campaña con buenos indicadores productivos en varios casos, aunque el foco sigue puesto en las próximas semanas. El objetivo será lograr estabilidad climática para avanzar con la cosecha y evitar pérdidas de calidad y de capital en los rindes ya definidos.







