Cada lote agrícola dejó de ser uniforme para convertirse en una fuente estratégica de información. Así lo explicó el ingeniero agrónomo Fernando Scaramuzza, especialista en agricultura de precisión, al analizar cómo las nuevas tecnologías permiten mejorar la toma de decisiones y aumentar la eficiencia productiva.

El especialista presentó el caso de la ambientación y reconocimiento de los lotes desde la estación experimental del INTA Manfredi, considerada la cuna de la agricultura de precisión en Argentina.

Fue en esa institución donde se desarrolló el primer mapa de rendimiento. A partir de esa experiencia se detectó que los campos no tenían un comportamiento homogéneo en cuanto a potencial productivo.

Con el avance tecnológico comenzaron a incorporarse nuevas herramientas y capas de información. Entre ellas aparecen las cartas de suelo y las rastras de electroconductividad, que permiten generar diagnósticos más precisos de cada ambiente productivo.

Según Scaramuzza, el concepto evolucionó desde los lotes uniformes hacia el “lote inteligente”. Estos ambientes digitales ayudan a interpretar datos y mejorar las decisiones agronómicas.

El especialista destacó que no se trata solamente de observar mapas de colores. El verdadero desafío consiste en transformar esos datos en información útil para optimizar el manejo productivo.

 

Tecnología, eficiencia y sustentabilidad

La agricultura de precisión también permite mejorar la eficiencia en el uso de insumos. Esto impacta directamente en la economía de los productores y en la sustentabilidad ambiental de los sistemas agrícolas.

Scaramuzza remarcó que las nuevas tecnologías presentes en la maquinaria agrícola representan inversiones importantes. Por eso, consideró fundamental aprovechar todo su potencial mediante una correcta adopción y capacitación.

En este contexto, productores y contratistas cumplen un rol clave. La experiencia práctica en cada lote permite conocer los beneficios reales de la tecnología y mejorar los procesos productivos.

El especialista insistió en que el gran desafío actual no es solamente contar con datos. Lo importante es convertir esa información en decisiones cada vez más precisas y eficientes.

De esta manera, la agricultura de precisión se consolida como una herramienta central para aumentar la productividad y optimizar el manejo agrícola en los sistemas modernos.

 

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