Neuquén continúa ampliando su matriz productiva con emprendimientos que suman valor agregado y fortalecen la identidad regional. En ese contexto, el proyecto vitivinícola “Principios y Finales”, desarrollado en Plaza Huincul, apuesta por la elaboración artesanal de vinos y por prácticas de agricultura regenerativa.

La iniciativa nació hace cuatro años como una experiencia familiar vinculada a la pasión por el vino. Lo que comenzó con pequeñas elaboraciones caseras fue evolucionando hasta convertirse en un viñedo propio que hoy completa todo el proceso productivo, desde la producción de uvas hasta la elaboración final del vino.

El establecimiento ocupa cerca de tres cuartos de hectárea. Allí se implantaron alrededor de 3.200 plantas para alcanzar la escala necesaria de vinificación. El viñedo combina distintas variedades tintas, entre ellas Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot y Petit Verdot. También cuenta con parcelas de Pinot Noir.

Uno de los rasgos distintivos del proyecto es su enfoque de agricultura regenerativa. El sistema evita la labranza del suelo y promueve el desarrollo natural de las raíces. Además, la fertilización se realiza mediante compost elaborado con hojas, residuos vegetales y subproductos generados durante la vinificación. El objetivo es mejorar la salud del suelo y mantener un equilibrio ambiental sostenible a largo plazo.

Un modelo artesanal que busca expresar el territorio

La producción se desarrolla a escala controlada. Esto permite supervisar cada etapa y tomar decisiones precisas durante la cosecha y la elaboración de los distintos blends.

Los responsables del emprendimiento destacan el seguimiento permanente de indicadores como la acidez y el contenido de azúcar de las uvas. De esta manera, buscan obtener vinos que reflejen las características del lugar donde se producen.

Durante la última cosecha se obtuvieron aproximadamente 2.500 kilos de uva. Con ese volumen se elaboraron más de 1.500 litros de vino. Se trata de una producción limitada, orientada a consumidores que valoran los procesos artesanales y el origen de los productos.

La bodega participó por primera vez en la Fiesta Nacional del Chef Patagónico. Allí presentó parte de su producción actual y pudo acercar sus vinos a un público más amplio.

Actualmente dispone de una cantidad acotada de botellas. Sin embargo, el proyecto avanza en nuevas elaboraciones, incluyendo vinos en guarda y futuras líneas de blancos.

El crecimiento de iniciativas como “Principios y Finales” muestra el avance de la vitivinicultura en distintas zonas de Neuquén, más allá de los polos tradicionales. Estas experiencias fortalecen la integración entre producción, turismo y gastronomía. Además, consolidan al vino como una expresión cada vez más representativa de la identidad de Neuquén.

Fuente: Neuquén Informa

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