El acompañamiento al productor fue uno de los ejes centrales de la propuesta que Bayer presentó durante Expoagro. La compañía mostró soluciones integradas para cada etapa de la campaña agrícola.

El planteo apunta a cerrar brechas productivas y mejorar los resultados en el campo. Para ello se combinan genética, manejo agronómico, protección de cultivos, herramientas digitales y prácticas regenerativas.

La propuesta se apoya en un dato clave para la agricultura argentina. Diversos estudios estiman que existe una brecha de rendimiento de entre 30% y 40% entre el potencial de los cultivos y lo que finalmente se cosecha en los lotes.

Reducir esa diferencia aparece como una de las principales oportunidades para aumentar la producción sin expandir la superficie agrícola. En ese escenario, el acompañamiento al productor se plantea como una estrategia central para capturar valor campaña tras campaña.

Desde la empresa remarcaron que el objetivo es integrar soluciones a lo largo de todo el ciclo productivo. El proceso comienza con la elección de la genética y continúa con decisiones agronómicas basadas en datos.

Un contexto que vuelve a poner el foco en producir

La exposición se desarrolló en un momento en el que el sector agropecuario comienza a recuperar previsibilidad. También vuelve a ganar capacidad de planificación. Esto ocurre luego de varios años marcados por la volatilidad macroeconómica.

La baja de la inflación, la reducción del riesgo país y un esquema cambiario más ordenado empiezan a recomponer el escenario. De este modo, el productor puede volver a tomar decisiones productivas con mayor horizonte.

A este panorama se suma un clima internacional más abierto para la Argentina. Se registran avances en acuerdos con mercados estratégicos como Estados Unidos y la Unión Europea.

El contexto global, sin embargo, sigue siendo desafiante. Persisten tensiones e incertidumbres que influyen sobre precios, costos y márgenes del sistema productivo.

“Durante muchos años la conversación con los productores estuvo muy atravesada por variables financieras. El productor argentino demostró una enorme resiliencia. Hoy empieza a recuperar condiciones para enfocarse nuevamente en crecer, invertir y capturar más valor desde la producción. En este nuevo escenario, el foco vuelve a estar en lo productivo: eficiencia, manejo agronómico y tecnología. Y también en la convicción de que el futuro del sistema se construye en colaboración y en red, como industria”, señaló Geraldine Stegemann, directora de Estrategia Comercial Bayer Crop Science Cono Sur.

 

Genética, manejo y tecnología para mejorar los rindes

Uno de los pilares presentados fue Dekalb Integrado. Se trata de un sistema que combina genética, manejo agronómico y plataformas digitales para optimizar cada decisión en el lote.

La plataforma FieldView permite caracterizar ambientes productivos y analizar mapas de rendimiento. También integra imágenes satelitales e información de híbridos.

Según datos de la compañía, los híbridos Dekalb registraron en las últimas campañas un rendimiento promedio adicional de 637 kilos por hectárea frente a otros materiales del mercado.

El sistema también ofrece recomendaciones de densidad de siembra y estrategias de fertilización nitrogenada por ambiente. En algunos casos se observaron mejoras de hasta 240 kilos por hectárea gracias a un manejo nutricional más preciso.

La protección de cultivos también cumple un rol clave dentro del esquema productivo. Ensayos realizados en maíz muestran que el uso de fungicidas frente a enfermedades foliares puede aportar entre 500 y 700 kilos por hectárea adicionales.

Digitalización y agricultura regenerativa

La digitalización se consolidó como una herramienta clave para la toma de decisiones agronómicas. Actualmente, cerca de 18 millones de hectáreas en Argentina están monitoreadas con FieldView.

Durante Expoagro también se presentó FieldView Drive 2.0. Este dispositivo permite capturar datos de la maquinaria agrícola y mejorar el análisis del ciclo productivo.

En paralelo, Bayer impulsa prácticas de agricultura regenerativa a través de su plataforma PRO Carbono. El programa ya conecta a más de 3.000 productores y permite medir el impacto de prácticas sustentables en el sistema productivo.

Entre ellas se destacan la siembra directa, la rotación de cultivos y el uso de cultivos de servicio. Estas prácticas contribuyen a mejorar la estructura del suelo y a capturar carbono.

En este contexto también se presentó la camelina. Es un cultivo invernal de ciclo corto que puede reemplazar al barbecho y aportar ingresos adicionales.

Preceon y una nueva forma de producir maíz

Otra de las novedades fue Preceon, un sistema de precisión basado en maíces de baja estatura. La tecnología propone una nueva forma de producir el cultivo con mayor estabilidad y precisión.

Las plantas presentan una altura entre 35% y 40% menor que los maíces convencionales. Esto reduce el riesgo de vuelco y quebrado y amplía las ventanas de manejo en el lote.

El sistema combina genética, recomendaciones digitales específicas y asesoramiento técnico especializado. Su introducción comercial está prevista de forma gradual a partir de la campaña 2026/27.

Desde la compañía remarcaron que este tipo de innovaciones se construyen junto a los productores. Los desarrollos se validan con ensayos y datos generados campaña tras campaña.

En ese marco, el acompañamiento al productor vuelve a posicionarse como un componente clave para transformar tecnología en resultados productivos.

Compartir