En los últimos días de febrero y con un clima muy variable, las plagas agrícolas aprovechan el estrés de las plantas con arañuelas y trips en soja y cogolleras en maíz.

El ingeniero Daniel Igarzábal dijo a Campo Directo que para estos meses se esperaba un ataque importante de orugas, cosa que no sucedió. “Lo que llama la atención la gran cantidad de controladores biológicos que hay en el campo en estos momentos”, sostuvo.

En otro orden explicó que cuando una planta de soja se estresa no sale fácilmente, aunque después llueva.

Con respecto al maíz indicó que la presión de cogollera se mantiene alta,  por lo que insistió con su prédica habitual: monitorear permanentemente para mantener las plagas a raya.

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