En el cinturón verde cordobés, los drones en horticultura comienzan a incorporarse como una herramienta para optimizar el control de plagas. La tecnología también apunta a mejorar la calidad de las aplicaciones y la seguridad de los operarios.

La propuesta fue presentada durante una jornada impulsada por productores de la región. En ese marco, Gustavo Trucchia, presidente de APRODUCO, destacó la importancia de incorporar nuevas herramientas al sector.

Según explicó, el uso de esta tecnología permite reducir el contacto del operario con los productos fitosanitarios. Además, señaló que la asociación busca acompañar a los productores en la adopción de innovaciones.

 

Aplicaciones de precisión y menor volumen de agua

Oscar Irusta, director de Agro Vants, explicó que la empresa fue pionera en Argentina en la pulverización con drones. La firma comenzó con equipos provenientes de Chile y avanzó luego en ensayos, validaciones y mediciones.

Con el tiempo, incorporó métricas y sistemas de trazabilidad para evaluar la efectividad de las aplicaciones. Por eso, Irusta considera que los drones ocupan un lugar destacado dentro de la agricultura intensiva.

En particular, la herramienta apunta a cultivos con elevada producción por hectárea y una fuerte presión de plagas y malezas. Entre ellos mencionó al ajo y al tomate.

Las aplicaciones de ultra bajo volumen permiten trabajar con una mayor concentración de producto y una menor cantidad de agua. Según Irusta, el caldo puede alcanzar concentraciones significativamente superiores a las utilizadas en aplicaciones tradicionales.

Sin embargo, el especialista remarcó que la preparación del caldo es fundamental. Los productos deben ser correctamente compatibilizados para evitar problemas durante la aplicación.

Además, la tecnología puede favorecer una aplicación más precisa mediante microgotas. De este modo, se busca alcanzar una buena cobertura sin generar fitotoxicidad en los cultivos.

 

Una alternativa con rápido retorno

Otro aspecto destacado durante la jornada fue el impacto económico de la tecnología. De acuerdo con Irusta, un productor hortícola podría amortizar un equipo específico para hortalizas en pocos meses, dependiendo de sus costos actuales de pulverización y del uso que realice.

No obstante, la incorporación del equipo requiere capacitación. Por esta razón, recomendó adquirirlo a través de empresas con experiencia en aplicaciones agrícolas y con un adecuado servicio posventa.

En ese sentido, Agro Vants también desarrolla un sistema de franquicias. La propuesta busca facilitar el ingreso a la actividad mediante capacitación y asistencia técnica.

Así, los drones en horticultura aparecen como una alternativa vinculada a la agricultura de precisión. Su adopción combina innovación tecnológica, eficiencia en las aplicaciones y nuevas herramientas para fortalecer las Buenas Prácticas Agrícolas.

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