Academia Pemán, iniciativa de Pemán Semillas, realizó un seminario virtual que reunió a productores y especialistas del sector ganadero. El objetivo fue claro: ofrecer herramientas técnicas para mejorar el uso y la conservación de forrajes, un recurso central para la rentabilidad ganadera.
Calidad, costos e ineficiencias en la producción de silaje
El Ing. Agr. Pablo Cattani, experto en conservación de forrajes, abrió la jornada con una advertencia: “el silaje es uno de los insumos más caros, especialmente en la lechería, donde representa el 60% del total de alimentos”.
Por eso, remarcó que la eficiencia, la digestibilidad y el control de costos son fundamentales.
Según Cattani, la calidad del forraje depende de factores como la materia seca, la energía metabólica y la digestibilidad. Destacó que el forraje sigue siendo el alimento más económico de producir, siempre que se utilice con planificación.
Pérdidas evitables en el ensilado
Una cosecha anticipada por apenas 10 días puede traducirse en una pérdida de hasta una tonelada de materia seca por hectárea. También implica transportar toneladas de agua inútiles y reducir la participación de espiga en el silaje hasta un 30%.
Cattani alertó sobre la oxidación por mal manejo del silo. El ingreso de oxígeno genera temperatura y deterioro. Si no se extraen al menos 30-40 cm de frente por día, las pérdidas pueden superar el 10%.
Maíz y sorgo: cómo elegir y picar
Cattani recomendó elegir maíces dentados por su mayor digestibilidad. También insistió en evitar sembrar demasiadas plantas por metro, ya que eso baja la calidad del forraje.
Sobre el sorgo, señaló que es ideal para zonas más desfavorables. Explicó que conviene abandonar la siembra a chorrillo y optar por técnicas más precisas. Destacó tres tipos:
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Forrajeros: más volumen y fibra.
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Fotosensitivos: más masa, pero menos energía.
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Graníferos/doble propósito: más espiga, mejor digestibilidad.
Para lograr un buen silaje, es clave alcanzar al menos un 35% de materia seca. En maíz, se debe picar cuando el grano está lleno, pero antes del punto negro. En sorgo, cortar alto favorece la calidad y permite un eventual rebrote.
El tamaño ideal de picado es de 1,5 cm. Menos de 1 cm acelera el tránsito ruminal y desperdicia nutrientes. Más de 10 cm genera rechazo por parte del animal.
El procesado del grano también es crucial: al menos el 50% de los granos deben quedar rotos a menos de 5 mm. No deberían aparecer más de tres granos enteros por litro de silaje.
Cómo reducir pérdidas y aumentar eficiencia
El Ing. Agr. Gastón Alfaro, docente de la UNC y experto en producción de carne, se centró en cómo mejorar la rentabilidad del silaje ya confeccionado.
Subrayó que muchos errores se deben a decisiones que el productor puede controlar: variedad elegida, momento de corte y tamaño de picado. “La clave está en medir. Sin datos propios, no hay mejora posible”, sentenció.
La materia seca puede variar mucho incluso dentro del mismo silo. Por eso, recomendó medirla al abrir un silo nuevo y al menos una o dos veces por semana. Se puede hacer con microondas o freidoras de aire.
Alfaro explicó que el contacto del silaje con el aire genera aumento de temperatura, proliferación de hongos y pérdida de materia seca. Una pérdida del 20% equivale a $30.000 por tonelada. En un silo mediano, las pérdidas pueden superar los 4 millones de pesos.
El manejo en feedlots: más precisión, menos desperdicio
En los feedlots, el uso de silaje suele ser más variable que el de otros ingredientes. Los operadores muchas veces colocan más de lo indicado, lo que genera pérdidas del 5 al 10%.
Una mala gestión obliga a ensilar entre 5 y 8 hectáreas adicionales. En cambio, un manejo más eficiente puede reducir ese número a solo una o dos hectáreas. La diferencia económica puede representar hasta $8.600.000, equivalente al sueldo de un operario por 9 meses.
Aunque el sorgo tenga un menor costo por kilo de materia seca que el maíz, su almidón es menos digestible. Esto lo vuelve más caro por kilo de almidón utilizable.
Además, Alfaro explicó que suplementar el silaje con proteínas, aunque parezca más costoso, termina mejorando la eficiencia de conversión y el peso ganado por día.
En números: un 14% más de costo diario puede generar un 28% más de ganancia diaria y un 22% más de eficiencia en la conversión.
Conclusión: datos, planificación y forrajes de calidad
Ambos especialistas coincidieron en un mensaje claro: producir y utilizar forrajes de forma eficiente es clave para transformar la ganadería. La planificación anticipada, la toma de decisiones basadas en datos propios y el buen manejo del silaje permiten aumentar la productividad y rentabilidad.







