El meteorólogo Leonardo De Benedictis participó del congreso y compartió un mensaje alentador: el clima muestra señales distintas respecto a los últimos años.
Las lluvias de otoño y de invierno ya marcaron un comienzo diferente para la campaña, con suelos más húmedos y reservas de agua en los perfiles.
Según el especialista, las probabilidades indican un año neutral. Esto significa que no se espera el impacto negativo de un evento “Niña”. La combinación de humedad disponible y la ausencia de ese fenómeno abre la puerta a un escenario más optimista.
Un cambio en el ánimo del productor
Los cultivos de invierno ya reflejan estas condiciones. A diferencia de años anteriores, donde la sequía dominaba y las caras eran largas en las reuniones técnicas, hoy se observa un ánimo renovado entre los productores. El suelo está distinto y la humedad creció de manera significativa.
No todo será sencillo. Las temperaturas seguirán representando un desafío y podrían incluso ser más severas que en la campaña pasada. De Benedictis advirtió sobre la necesidad de ajustar las estrategias para evitar los golpes de calor, en especial en enero.
Sin embargo, la ventaja actual está en la posibilidad de anticiparse. Con humedad disponible y sin picos térmicos tan marcados todavía, el año se perfila mejor para quienes planifiquen ciclos más tempranos.
El panorama, en síntesis, es alentador: después de varias campañas críticas, los productores encaran un ciclo con mejores expectativas y un clima que por fin juega a favor.







