El Congreso Internacional de Maíz 2025 reunió a técnicos, investigadores, funcionarios y productores en un encuentro que puso al conocimiento en el centro del debate.
Según el organizador, Joaquín Pinasco, este evento es “un espacio donde los profesionales exponen su trabajo, muchas veces silencioso, y lo ponen a disposición del sector productivo”.
El maíz como motor de desarrollo
El tema central fue la revolución que traen los maíces enanos, comparada por los especialistas con lo que sucedió décadas atrás con el trigo. Más de 130 oradores, provenientes de 18 universidades, el INTA y el CONICET, compartieron sus investigaciones. Para Pinasco, el maíz es “desarrollo”, ya que articula con toda la agricultura y no compite con otros cultivos.
El organizador también resaltó que Argentina enfrenta una campaña de maíz mucho mejor que en los últimos cinco años. Esto genera confianza y energía positiva para invertir. Además, destacó el papel estratégico de la Región Centro, que debe pasar de ser un sostén económico a un verdadero motor productivo.
Por su parte, Sergio Buso, ministro de Bioagroindustria de Córdoba, subrayó la relevancia política e institucional del encuentro. Recordó que el 50% del maíz argentino se produce en la región centro y que aquí se concentran los principales desafíos: genética, biocombustibles, proteína animal y transformación industrial.
De acuerdo con Buso, para que el productor pueda tomar decisiones sólidas se necesitan reglas de juego claras, previsibles y estables. Sin previsibilidad, aumenta la incertidumbre y se frena el crecimiento.
El ministro comparó la situación local con Brasil, que duplicó su producción en los últimos diez años, mientras que Argentina se mantuvo en el mismo nivel. La clave, señaló, está en resolver cuestiones macroeconómicas, de financiamiento y de presión impositiva.







