Quevedo Canavese entregó días atrás una nueva Crucianelli Pionera 6120, al establecimiento Las Chilcas, en el norte cordobés.
La sembradora de pasturas y granos finos Pionera, de Crucianelli, es líder en ventas del mercado argentino se renovó completamente.
Con cuerpos de siembra más robustos y con tolvas que incrementaron su capacidad en un 80% solo semillas y una tolva adicional para fertilizantes.
Cuenta con un nuevo sistema hidráulico, nuevo chasis, nuevo sistema de lanza en tandem que permite transportar sin necesidad de desarmar. Además, su reducida trocha y el menor ancho total optimizan su traslado en carretones de tiro, conforme a las reglamentaciones viales.
La Pionera cuenta con opcionales de kit de grano grueso con nuevo dosificador mecánico (libre de mantenimiento) y neumático marca Precision Planting.
El Ing. Agr. Javier Williams, gerente de Agricultura de Las Chilcas, explicó que la empresa alcanzará casi 13.000 hectáreas agrícolas en la próxima campaña. Dentro de esa superficie incluyen algunos lotes de alfalfa. Cerca del 70% de las labores se realizan con equipamiento propio, lo que fortalece la eficiencia operativa y la planificación.
Una estrategia basada en maquinaria propia y servicios confiables
Según Williams, la mayor parte de los trabajos tercerizados corresponde al maíz. En cambio, la soja se siembra casi en su totalidad con maquinaria propia. Esta decisión se vincula con una ventaja clave: mantener equipos de una misma marca facilita la provisión de repuestos, agiliza la comunicación con los proveedores y mejora las condiciones de negociación gracias al volumen.
El gerente destacó que la empresa viene recibiendo buenas respuestas tanto de la marca como del concesionario. Esto les permite tomar decisiones con más facilidad, ya que el servicio cumple con las expectativas y los repuestos están disponibles cuando los necesitan. Con el tiempo, también se consolidó un vínculo comercial sólido.
Para la fina, Las Chilcas trabaja sobre un techo de entre 2.500 y 3.000 hectáreas. Con el equipo actual pueden cubrir esa superficie sin inconvenientes. En la campaña gruesa, la maquinaria alcanza no menos de 2.000 hectáreas de soja. Williams remarcó que la empresa es productora y no contratista. Por eso no sacrifican fechas de siembra por usar sus propias máquinas. El objetivo es sembrar en tiempo y forma, y esa meta se cumple en cada campaña.
La quinta compra de maquinaria de la marca y la cuarta operación con el mismo concesionario no son casualidad. Williams consideró que son el resultado de un servicio confiable, productos que responden y un ida y vuelta satisfactorio para ambas partes. No se trata solo de una buena tasa financiera: es un “combo” en el que intervienen todos los actores. Mientras ese esquema funcione, la relación seguirá siendo beneficiosa para ambos lados.







