Especialistas del Grupo Río Seco analizaron el avance de Dalbulus maidis y los últimos datos de la Red de Trampas Amarillas.

La campaña 2023/24 quedó marcada en todo el país por el impacto de esta chicharrita sobre el maíz. Su explosión poblacional estuvo asociada al Complejo de Achaparramiento, que afectó rindes en gran parte del centro norte argentino.

Frente a ese escenario, el Grupo Río Seco decidió generar información propia y sostener el cultivo en la región. El maíz es estratégico para los sistemas productivos de la zona y su continuidad resulta clave.

En la campaña 2024/25, la intención inicial de siembra era del 30% del área. Sin embargo, finalmente se implantó el 50% de la superficie en los campos del grupo.

Monitoreo intensivo y trabajo en red

Tras los problemas de la campaña pasada, se puso en marcha una Red de Trampas Amarillas para el monitoreo de Dalbulus maidis. Las trampas se distribuyeron en 16 campos pertenecientes a empresas del grupo.

Cada dispositivo cuenta con un atrayente específico y permite realizar conteos quincenales. Los técnicos responsables registran la cantidad capturada y elaboran informes periódicos.

“Las trampas nos dan un aspecto de cantidad y de evolución en el tiempo”, explicó el Ing. Agr. Federico Tocchetto en diálogo con Campo Directo. “Eso nos permite ir censando la población y ver cómo estamos parados”, afirmó el especialista.

En la campaña 2025/26 también se inició un muestreo directo en lotes de maíz. Durante octubre, noviembre y diciembre no se registró presencia de chicharrita en los relevamientos realizados.

“En los muestreos de estos meses no hemos recolectado ejemplares porque no hay presencia”, señaló Tocchetto. No obstante, aclaró que el monitoreo continúa activo ante cualquier cambio.

Además del seguimiento poblacional, se sumó una Red de Muestreo para analizar positividad. Las muestras se enviarán al laboratorio de INTA Manfredi para medir infectividad y capacidad de transmisión.

El proyecto involucra a múltiples actores. Participan asesores externos como Roberto Peralta y Roberto De Rossi, junto a otros grupos productivos del centro norte de Córdoba.

Los especialistas remarcan la necesidad de intensificar controles, sobre todo en bordes de monte y cortinas forestales. Recomiendan especial atención en el norte provincial.

Aprendizajes desde Brasil

Federico Tocchetto comentó que, como parte de la estrategia, técnicos del grupo viajaron a Brasil, donde la plaga es endémica. Allí observaron cómo productores y agrónomos conviven con el problema desde hace años.

“Fuimos a ver cómo ellos organizan el monitoreo y el manejo, porque allá están acostumbrados a lidiar con esta problemática”, dijo.

Según detalló, los pilares del manejo son el monitoreo permanente, la genética y el control químico oportuno. Esa combinación permite sostener el cultivo aun en contextos de presión sanitaria.

El seguimiento sistemático busca reducir la incertidumbre y sostener el maíz en la rotación. Aunque hoy no se detecta presencia en los campos relevados, el esquema preventivo continúa ante cualquier eventual avance de Dalbulus maidis.

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