El mercado granario atraviesa un momento clave del año. Aunque la oferta global de soja y maíz sigue siendo abundante, distintos factores climáticos y geopolíticos generan expectativas de subas en las cotizaciones internacionales.
En este contexto, los analistas observan un escenario más favorable para los precios, aunque sin señales de un nuevo súper ciclo de commodities.
Así lo señaló Gonzalo Agusto, economista del Departamento de Información Económica de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), al analizar la situación actual de los principales cultivos a nivel mundial.
Explicó que Brasil finalizó una cosecha récord de soja, mientras que Argentina avanza hacia el cierre de una campaña con resultados positivos. Además, Estados Unidos proyecta un aumento en la superficie destinada a la oleaginosa. Sin embargo, el foco del mercado comienza a trasladarse hacia el hemisferio norte. A partir de ahora, las condiciones climáticas en Estados Unidos tendrán una influencia creciente sobre la evolución de los precios internacionales.
A su vez, la tensión geopolítica en Medio Oriente también suma incertidumbre. El conflicto que involucra a Estados Unidos, Irán e Israel provocó un incremento en el precio del petróleo. Como consecuencia, también se fortalecieron las cotizaciones del aceite de soja, utilizado como alternativa energética en distintos mercados.
Clima, maíz y divisas: las variables que siguen de cerca los analistas
En el caso del maíz, Argentina se encamina hacia una cosecha récord. No obstante, en Brasil aparecen algunas señales de alerta vinculadas al desarrollo del maíz safrinha.
De acuerdo con Agusto, varias regiones productoras registran déficit de precipitaciones. Por lo tanto, podrían surgir inconvenientes que afecten el potencial productivo del cultivo que será cosechado durante agosto. Además, Estados Unidos muestra una reducción en el área sembrada con maíz. Por ese motivo, el escenario para este cereal aparece algo más ajustado que el de la soja, pese a que la oferta global continúa siendo importante.
En consecuencia, el mercado granario encuentra fundamentos que respaldan una tendencia alcista moderada. Sin embargo, la elevada disponibilidad de mercadería limita movimientos más pronunciados.
Por otra parte, los pronósticos climáticos anticipan la posible llegada de un evento Niño de gran intensidad. En Argentina, este fenómeno suele asociarse con precipitaciones superiores a lo normal, situación que generalmente favorece la producción agrícola.
No obstante, los especialistas advierten que lluvias excesivas también pueden provocar anegamientos y dificultades operativas en determinadas regiones productivas. Mientras tanto, otras zonas del mundo podrían enfrentar escenarios de sequía.
El buen desempeño productivo ya comienza a reflejarse en la economía. Durante los primeros meses del año, la exportación de trigo generó un importante ingreso de divisas. Ahora, con el avance de la cosecha gruesa, el flujo de dólares provenientes del sector agropecuario se incrementa significativamente.
Asimismo, el aumento del volumen cosechado impulsa la actividad logística, el transporte y el movimiento comercial en numerosas localidades vinculadas al campo.
Finalmente, Agusto destacó que la combinación de buenos resultados productivos y mayores exportaciones permitió sostener indicadores económicos positivos durante la primera parte del año. Por eso, aunque persisten factores de incertidumbre, el mercado granario mantiene una perspectiva más optimista para los próximos meses.







