La producción de granos argentina está fuertemente condicionada por las decisiones políticas y económicas internacionales, que influyen sobre los precios y la planificación de cada campaña.

El escenario global muestra una macroeconomía más ordenada en algunos países, pero con tasas de interés internacionales aún elevadas.

Según los analistas, el mundo transita un período de menor crecimiento económico en comparación con las dos décadas anteriores. A la vez, persiste un contexto de inflación global más alta, lo que genera un marco más desafiante para los mercados.

En este escenario, los precios internacionales mejoraron, aunque sin un verdadero boom de commodities. Para la campaña 2025/26, la soja mostraría un mejor precio relativo frente al maíz.

Campo Directo dialogó con el licenciado Agustín Vicari, del Departamento de Información Económica de la Bolsa de Comercio de Córdoba. El especialista explicó que el período 2020-2030 se caracteriza por mayor volatilidad y tasas de referencia más altas.

 

Mercados internacionales y señales para la campaña

Vicari señaló que los conflictos bélicos continúan siendo un factor de riesgo para los mercados globales. Si bien algunos focos parecen calmarse, pueden registrarse nuevas escaladas en cualquier momento. Esa incertidumbre impacta directamente en los mercados de commodities agrícolas.

Po otro lado, en Estados Unidos avanza la cosecha de soja y maíz, el principal mercado de referencia para los precios. En soja, los stocks globales se ubican en niveles elevados y por encima del promedio histórico.

Esta situación aporta cierta tranquilidad al mercado internacional. Sin embargo, en Estados Unidos se espera una leve reducción de la producción y de los stocks finales.

La relación entre stock y consumo quedaría por debajo del promedio, lo que introduce mayor inestabilidad.

En las últimas semanas, el precio de la soja mostró un comportamiento lateral. El acuerdo anunciado entre Estados Unidos y China impulsó una suba en Chicago. También influyó el aumento en los precios de la harina y el aceite de soja.

Estos factores llevaron a la soja a quebrar niveles de resistencia y a operar en valores más altos. Actualmente, el mercado se encuentra lateralizando en una nominalidad superior.

En el plano local, la producción de granos muestra un buen nivel de siembra de maíz a nivel nacional. En soja, la implantación avanza con cierto retraso debido a condiciones climáticas adversas.

El contexto económico argentino presenta un nuevo esquema macroeconómico. Este escenario plantea desafíos adicionales para el sector agropecuario.

Las decisiones de inversión y manejo productivo se vuelven clave para sostener la producción de granos en un contexto global cambiante.

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