La campaña de picado en la Argentina ya cuenta con sus estadísticas oficiales. El Ing. Agr. Juan Monge presentó los datos en el Congreso Nacional de Forrajes, en el marco de una exposición que analizó rendimientos, destinos y oportunidades de mejora.

 

Superficie, cultivos y destino del silaje

Según Monge, los registros provienen de la base de datos de la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros, que reúne más de 12 años de información. Este relevamiento permite caracterizar el comportamiento de la campaña con precisión.

En primer lugar, se observó que el maíz redujo su participación en ocho puntos, quedando en 52%. Esa superficie pasó al sorgo, como respuesta a la amenaza de la chicharrita, especialmente en Córdoba y Santa Fe. De esta manera, el sorgo ganó protagonismo en los planteos forrajeros.

En cuanto a la confección, el 77% del silaje se almacenó en bolsas y el resto en estructuras como bunkers o silos aéreos. Además, el destino del forraje quedó equilibrado: 50% se orientó a la producción de carne y 50% a la de leche.

Por otra parte, los cultivos de gruesa mostraron muy buenos rendimientos. Este dato es significativo porque representa un quiebre positivo después de tres años de sequía que impactaron fuertemente en la producción.

 

Pérdidas y oportunidades de mejora

El especialista remarcó la importancia de trabajar en la reducción de pérdidas durante el proceso de picado y conservación. Un 10% menos de pérdidas equivaldría a 300.000 hectáreas de silaje adicionales o al alimento necesario para más de 2,5 millones de animales.

Finalmente, Monge subrayó que estos datos deben usarse como una herramienta para mejorar la eficiencia. Con una planificación adecuada, el sector puede aumentar la productividad y liberar superficie para otros cultivos agrícolas.

Con este balance, la campaña de picado 2025 deja en claro que la información estadística es clave para tomar decisiones estratégicas en la ganadería y la lechería argentinas.

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