La carne de cerdo mantiene una amplia ventaja de precios frente a la vacuna durante septiembre de 2026. Según un relevamiento de la Federación Porcina Argentina (FPA), las diferencias llegan hasta el 192% en algunos cortes.
El informe compara valores de cortes equivalentes en carnicerías, supermercados e hipermercados. En promedio, los cortes vacunos son un 128% más caros que los porcinos en carnicerías. En hipermercados, la brecha alcanza el 95%.
Así, la diferencia de precios permite sostener una mayor cantidad de proteína dentro del presupuesto familiar. Además, el sector porcino amplía su presencia en carnicerías y nuevos canales de comercialización.
Hasta 2,8 kilos de cerdo por cada kilo de carne vacuna
En las carnicerías tradicionales, la diferencia resulta especialmente significativa en algunos cortes. El pechito de cerdo ronda los $8.200 por kilo, mientras que el asado vacuno llega a $23.000. De esta manera, por el valor de un kilo de asado se pueden comprar casi 2,8 kilos de pechito.
Asimismo, el carré con hueso cuesta unos $8.200. En cambio, el bife angosto vacuno alcanza los $18.000 por kilo. La relación permite adquirir aproximadamente 2,2 kilos de costillitas de cerdo por cada kilo de bife.
En los cortes utilizados para milanesas, la diferencia también es marcada. La nalga vacuna promedia los $25.000, frente a $10.000 para la nalga de cerdo. La brecha alcanza el 150%. Por otra parte, la bola de lomo vacuna se ubica en $22.000. Su equivalente porcino ronda los $10.000. En la cuadrada, los valores son de $21.000 y $10.000, respectivamente.
La mayor diferencia aparece en los cortes premium. El lomo vacuno llega a $35.000 por kilo, mientras que el solomillo porcino cuesta unos $12.000. La diferencia alcanza el 192%.
Además, la oferta de las carnicerías se amplió. Según el relevamiento, las milanesas de cerdo tienen una presencia cada vez mayor. También ganan espacio la carne picada y las hamburguesas porcinas.
Los supermercados también muestran una brecha importante
En hipermercados como Coto, Carrefour y Jumbo, la diferencia promedio entre los cortes analizados alcanza el 95%. Por ejemplo, el pechito de cerdo cuesta unos $7.800 por kilo. El asado vacuno, en cambio, alcanza los $17.500. Esto permite comprar alrededor de 2,25 kilos de pechito por cada kilo de asado.
De igual modo, el carré se ofrece a $7.600. El bife angosto llega a $17.500. En este caso, la diferencia permite adquirir unos 2,3 kilos de producto porcino por el valor de un kilo de carne vacuna.
En los cortes magros, la brecha también favorece al cerdo. La nalga cuesta $12.000 frente a $18.000 de la vacuna. La bola de lomo se ubica en $12.000 contra $19.000, mientras que la cuadrada cuesta $12.000 frente a $18.500. Asimismo, el solomillo porcino ronda los $13.000. El lomo vacuno, por su parte, alcanza los $33.000.
A estos canales se suma el crecimiento de las ventas digitales. Las cadenas incorporan productos envasados al vacío, carne picada y costeletas. También crecen las plataformas de comercio electrónico y entrega rápida.
Producción estandarizada y calidad nutricional
Otro aspecto destacado por el sector es la estandarización de la producción porcina. Este proceso busca mantener características homogéneas en sabor y calidad, independientemente del punto de venta.
Finalmente, un estudio nutricional del INTI Carnes, realizado a pedido de la FPA, analizó cinco cortes frescos: cuadrada, nalga, bola de lomo, paleta y bondiola.
El trabajo concluyó que se trata de cortes magros, con un importante aporte proteico y un perfil de grasas considerado favorable para la alimentación.
En este contexto, la carne de cerdo combina una diferencia de precios significativa con una oferta cada vez más amplia. Para los consumidores, la comparación de valores entre cortes se convierte así en una referencia al momento de organizar las compras.







