La economía argentina refleja una mejora en el consumo de alimentos, impulsada por precios que crecieron menos que la inflación y salarios con recuperación parcial.

Así lo explicó el economista David Miazzo en una entrevista reciente, donde destacó que el 70% de los alimentos medidos por el INDEC aumentaron por debajo del índice general. Esta situación permitió que los consumidores mejoren su poder de compra, al menos en la canasta alimentaria.

El consumo per cápita de carne vacuna superó los 50 kilos, mientras que la demanda de lácteos y las ventas en supermercados también evidencian una recuperación. La combinación de salarios en alza y precios moderados explica gran parte de esta tendencia. Sin embargo, los analistas advierten una diferencia entre lo que muestran las estadísticas y lo que perciben los trabajadores en su vida cotidiana.

Salarios en alza, empleo estancado

De acuerdo con Miazzo, los salarios reales crecieron un 20% en el último año, pero vienen de una pérdida acumulada durante seis años. En sus palabras, se trata de una “recuperación desde el subsuelo”. Esto significa que, aunque los números muestren un repunte, la mayoría de los hogares todavía siente que no llega a fin de mes.

El punto más débil de la actual coyuntura es el empleo. La generación de puestos de trabajo privados formales se mantiene estancada desde hace más de una década. Hoy existen más trabajadores informales que formales: unos 7 millones contra 6 millones registrados. Esta estructura limita la capacidad de crecimiento y dificulta que la recuperación llegue a todos.

Miazzo remarcó que muchos empresarios no expanden sus negocios por temor a los costos laborales y a los riesgos judiciales. Esta falta de incentivos frena la inversión y genera un círculo vicioso que complica tanto a empleadores como a trabajadores.

En definitiva, la economía muestra signos alentadores en consumo y salarios, pero sin creación de empleo formal es difícil sostener un verdadero crecimiento de largo plazo.

Compartir