La eficiencia de conversión se consolida como un indicador de gran valor para la ganadería, ya que permite identificar animales que utilizan mejor el alimento sin afectar atributos productivos ni la calidad de la carcasa.
Así lo explicó el ingeniero agrónomo Aníbal Pordomingo, especialista en alimentación y calidad de carne. El profesional destacó que este concepto se basa en el consumo residual de alimento y no únicamente en la relación entre kilos consumidos y kilos ganados.
Según explicó, el método compara cuánto debería consumir un animal, de acuerdo con su grupo de referencia, y cuánto consume realmente. De esta manera, es posible detectar ejemplares que logran el mismo crecimiento con un menor consumo de alimento. “Los animales más eficientes son aquellos que comen menos para producir el mismo aumento de peso”, resumió.
El consumo residual preserva la calidad de la carcasa
Pordomingo señaló que medir la eficiencia de conversión mediante el consumo residual evita uno de los problemas de la selección tradicional.
Cuando se eligen animales únicamente por conversión alimenticia, existe el riesgo de favorecer ejemplares más magros y modificar características de la carcasa. En cambio, el consumo residual permite identificar individuos eficientes sin alterar el peso metabólico, el nivel de engrasamiento ni la composición de la carne.
Por ese motivo, el especialista remarcó que este indicador debe utilizarse como un complemento dentro de los programas de selección genética y no como el único criterio.
Incluso un animal con un valor neutro en consumo residual puede resultar muy atractivo si presenta excelentes características de crecimiento, rendimiento de carcasa y calidad de carne.
En cambio, también pueden existir animales muy eficientes en el consumo, pero con otros atributos menos favorables para los objetivos productivos.
Otro aspecto relevante es que este rasgo posee una heredabilidad moderada, lo que permite incorporarlo en los programas de mejoramiento genético.
Gracias a la genómica, hoy es posible estimar este atributo sin necesidad de medir individualmente el consumo en corrales equipados con comederos electrónicos. Para ello se utilizan poblaciones de referencia y evaluaciones genéticas que permiten predecir el comportamiento de los reproductores.
Pordomingo destacó que asociaciones de criadores, como Angus, ya trabajan con estas herramientas para ofrecer información genética cada vez más precisa.
Además, recordó que Córdoba fue una de las provincias pioneras en el desarrollo de esta tecnología. Los primeros comederos electrónicos del país se instalaron en establecimientos privados de la provincia y posteriormente se incorporaron universidades e instituciones de investigación.
Actualmente, numerosas cabañas ya realizan mediciones de consumo residual y algunas comercializan reproductores con información sobre este atributo. Aunque su adopción todavía es incipiente, el especialista consideró que en los próximos años la eficiencia de conversión tendrá un papel cada vez más importante en la selección genética bovina.







