La cadena de distribución de insumos agropecuarios parece haber tomado nota, luego de los casos generados a comienzos de año cuando algunas empresas del sector entraron en cesación de pago y se generó incertidumbre.

En un escenario de menor rentabilidad, en el sector aseguran que se endurecerán las condiciones comerciales. El incumplimiento de obligaciones en el mercado de capitales, como la cancelación de pagarés bursátiles y de obligaciones negociables alertó a toda los eslabones.

Más allá de que los ejemplos parecen responder a situaciones  puntuales y de gestión de las empresas involucradas, hay un cambio en la tendencia del negocio, que dejó de ser financiero para convertirse en productivo.

Tomar fondos a tasas negativas, a la espera de que la inflación o una devaluación licuaran esos pasivos, para “stokearse” de mercadería, fue la conducta que tomaron varias.

Sin embargo, con una inflación en baja y un tipo de cambio que, lejos de devaluarse, se apreció, los incumplimientos salieron a la luz.

Con productores con una rentabilidad reducida, el escenario comercial obliga a las proveedoras de insumos a ser cada vez más eficientes, desde lo financiero y desde los plazos de comercialización.

Según el índice de confianza que elabora la Universidad Austral, para el 79% de los productores el default de las empresas no los afecta, ya que consideran que es un problema gestión, aunque 14% prevé un endurecimiento de las condiciones de financiación en la compra de insumos.

Por Alejadro Rollán

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