Las lluvias marcaron el rumbo de la primera estimación de producción difundida por la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), tras un relevamiento realizado del 2 al 8 de febrero.

Aún sin cosecha iniciada, la campaña estival presenta fuertes contrastes entre el norte y el sur provincial. La disparidad hídrica impactó de manera directa sobre los rindes.

Las principales pérdidas de potencial productivo se concentran en el sur. Allí, el maíz es el cultivo más afectado.

En este escenario, soja, maní y sorgo mostrarían caídas respecto del promedio histórico. En maíz y girasol, en cambio, el mayor incremento de superficie permitiría sostener o mejorar levemente el volumen frente al ciclo anterior.

La primera proyección ubica la producción total de cultivos estivales en 31,2 millones de toneladas. Esto representa 3 millones menos que en la campaña pasada.

 

Diferencias regionales y fuerte impacto hídrico

La estimación se elaboró en un contexto de elevada incertidumbre. Los colaboradores señalaron que la dinámica de las lluvias fue determinante durante los últimos meses.

En términos de rendimiento, todos los cultivos quedaron por debajo de los valores de la campaña 2024/25 a nivel provincial. Sin embargo, el comportamiento fue dispar según la región.

En maíz, los departamentos del sur registraron caídas interanuales en todas las fechas de siembra. Esta zona concentra la mayor parte del área implantada.

En el norte, en cambio, las variaciones serían positivas tanto en maíces tempranos como tardíos. La diferencia se explica por una menor restricción hídrica en comparación con el sur.

El déficit de precipitaciones coincidió allí con etapas fenológicas críticas. Por su peso productivo, la caída del sur arrastró el promedio provincial.

En soja, la variación interanual fue mayormente negativa en ambas regiones. Solo la soja temprana del norte mostró un leve repunte, aunque con escasa incidencia en el total.

Maní y sorgo registraron las mayores caídas de rinde frente al ciclo anterior. Ambos también se ubicaron por debajo del promedio histórico.

En girasol, los rindes estimados fueron inferiores al año pasado. No obstante, se mantienen en niveles aceptables dentro de la serie histórica.

De cara a las próximas semanas, el comportamiento de las lluvias en febrero será clave. Especialmente durante el período crítico de los cultivos, donde se define buena parte del rendimiento final.

Informe completo de la BCCBA

 

 

Compartir