Las neumonías bovinas fueron uno de los principales temas abordados en el Congreso Veterinario Latinoamericano organizado por Drovet en Rosario en junio último, con la participación de especialistas en sanidad animal.
Martín Dilucca, gerente general de la empresa, recordó que el objetivo central de estas jornadas es aportar valor a la comunidad veterinaria. La propuesta incluye tanto al mundo de los animales de compañía como al de producción.
En este contexto, la disertación del médico veterinario y zootecnista mexicano Eduardo Puente resultó de gran interés. Su presentación se enfocó en el impacto de las neumonías bovinas, resaltando que la enfermedad deja secuelas permanentes en los animales afectados.
El impacto productivo y económico de las neumonías
Según Puente, las neumonías son la segunda causa de muerte en terneras de tambo. Afectan al 22% antes del destete y al 46% después del mismo. En sistemas de carne y feedlot, se transforman incluso en la principal causa de mortalidad. Más del 50% de las muertes en esos rodeos se deben a problemas respiratorios.
Además, en el plano internacional, las cifras son alarmantes. En Estados Unidos representan el 45% de las muertes y el 75% de la morbilidad. En Australia, alcanzan el 50% de la mortalidad, y en Brasil llegan al 45%, con un 87% de morbilidad.
Las consecuencias económicas también son relevantes. Un animal que atravesó un cuadro de neumonía necesita casi medio kilo extra de alimento para ganar un kilo de peso. Asimismo, las terneras que enferman en los primeros tres meses de vida tienen más probabilidades de morir entre 90 y 100 días después.
Estrategias para reducir riesgos
El especialista explicó que la enfermedad surge de la interacción entre patógenos y factores de estrés. Estos últimos incluyen destete, transporte, mezcla de animales y grupos numerosos de distintas edades. Reducir esos elementos es clave.
Por ejemplo, durante el destete lo ideal es que sea el único factor estresante. Una estrategia útil consiste en pasar a los animales de sistemas individuales a grupos pequeños de 10 a 20 cabezas. Esto disminuye de manera significativa la aparición de neumonías.
Además, el uso de nuevas tecnologías permite detectar síntomas tempranos. Herramientas como la termografía y los collares de monitoreo identifican animales enfermos antes del diagnóstico clínico.
En cuanto al tratamiento, Puente destacó la importancia de actuar rápidamente. Los antibióticos macrólidos, como la tulatromicina, ofrecen una buena llegada al pulmón y controlan Mycoplasmas. Sin embargo, cuando la enfermedad se vuelve crónica, el tratamiento se complica.
Otro punto importante son las vacunas. Existen alternativas intranasales que ya se aplican en Brasil y Chile. Estas reducen la dependencia de los antibióticos y representan una herramienta prometedora.
Finalmente, el entrenamiento del personal y la incorporación de la genómica ofrecen un plus. Este último recurso permite identificar la predisposición de las terneras a diarreas o neumonías a partir de la información genética de la madre.
El Congreso Veterinario Latinoamericano de Drovet demostró, en conclusión, que la sanidad animal exige un abordaje integral. Y que las neumonías bovinas deben seguir en el centro del debate por su fuerte impacto productivo.







