El Análisis Agrometeorológico de la Bolsa de Cereales de Córdoba presenta un panorama marcado por contrastes en los cultivos y las condiciones climáticas del centro del país.

La geóloga María Eugenia Capone, del Departamento de Información Agronómica de la entidad, repasó los principales datos correspondientes a septiembre.

Durante el mes se publicaron dos informes sobre Santiago del Estero. Uno estuvo enfocado en los cultivos invernales y el otro en los cultivos estivales. En el caso de los cultivos de verano, la campaña 2026/2027 de girasol avanza a buen ritmo. Más del 80% de la superficie sembrada se encuentra en condiciones muy buenas y excelentes.

Por otra parte, la cosecha de maíz 2026 llegó a su finalización luego de algunas demoras. Los últimos lotes se recolectaron durante agosto y hasta principios de septiembre.

El avance estuvo condicionado por las importantes precipitaciones registradas durante el período de cosecha. La falta de piso y la elevada humedad del grano dificultaron las labores. Además, estas condiciones generaron mayores costos de secado y terminaron retrasando la finalización de la campaña.

 

Maíz con variabilidad y menor superficie proyectada

Los rendimientos del maíz mostraron una marcada variabilidad espacial. También se observaron diferencias según las fechas de siembra. La producción final se proyecta en 4,3 millones de toneladas. Para el próximo ciclo, en tanto, se prevé una reducción del 19% en la superficie destinada al cultivo.

Respecto al maíz voluntario, el relevamiento permitió identificar las zonas con mayor concentración de lotes afectados. Los departamentos de Belgrano y Moreno aparecen entre los sectores señalados.

En cuanto a los cultivos de invierno, trigo y garbanzo atraviesan actualmente su período crítico. El trigo mantiene una condición mayormente favorable y estable. Además, se destacan excelentes resultados en los lotes desarrollados bajo riego.

Sin embargo, el cultivo convive con situaciones de estrés hídrico y térmico. Las enfermedades foliares también están presentes, aunque con niveles que no comprometen actualmente al cultivo.

La mancha amarilla y la roya presentan incidencias bajas a moderadas. Por el momento, ambas enfermedades se mantienen bajo niveles que no generan un impacto significativo.

El garbanzo, más condicionado por el clima

El garbanzo presenta una situación más compleja. La falta de agua y las fluctuaciones de temperatura afectaron su evolución durante el período crítico. Como consecuencia, aumentó en ocho puntos porcentuales la proporción de lotes clasificados en condición regular y mala.

El escenario climático también será relevante para los próximos días. Según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional, se esperan precipitaciones sobre la franja central y el este del país.

Los mayores acumulados se ubicarían en el Litoral argentino. A su vez, las temperaturas medias previstas para la zona núcleo se ubicarían entre los 12 y los 22 grados centígrados.

En este contexto, el Análisis Agrometeorológico permite observar cómo las condiciones de humedad y temperatura continúan influyendo sobre el avance de las labores y el estado de los cultivos.

El seguimiento climático y productivo será clave para evaluar la evolución de los cultivos de invierno y el inicio de las próximas campañas agrícolas.

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