Los fabricantes de maquinaria advierten sobre los efectos económicos, sociales y ambientales que puede tener la compra de equipos ya amortizados en otros mercados.

En los últimos años no ha sido fácil para los fabricantes de maquinaria agrícola producir en el país. Si nos detenemos en los últimos dos años vamos a ver cómo el sector ha venido moviéndose de banquina en banquina.

La primera caída en la cuneta fue en septiembre de 2023, cuando el Gobierno restringió las licencias no automáticas para importar insumos y eso complicó y paralizó la producción nacional.

La llegada de Javier Milei al gobierno solucionó ese inconveniente con la apertura de la importación y, además, con la autorización de importar maquinaria nueva que no se fabrica en el país se dio solución a una demanda insatisfecha que había en determinados nichos de tecnología.

Cuando se creía que el sector agarraba la ruta del crecimiento, el 16 de abril la decisión del Gobierno de habilitar la importación de maquinaria usada genera preocupación en el sector.

Desde la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (Afat), su director ejecutivo Leandro Brito Peret, expone los riesgos que tiene para las empresas nacionales el ingreso irrestricto de los equipos usados.

Compartir