La producción porcina fue el eje de una capacitación teórico-práctica realizada en Oncativo, donde se abordaron buenas prácticas, protocolos y herramientas clave para mejorar la reproducción.
La iniciativa surgió a partir de un proyecto impulsado por el Cluster de la Cadena Porcina de Oncativo junto a Córdoba Competitividad. El objetivo es elevar la calidad genética y productiva, tanto en carne fresca como en chacinados.
Franco Melano, referente del cluster, explicó que la primera instancia de formación estuvo enfocada en inseminación artificial. Durante la jornada, se trabajó con dosis de semen para que los productores conozcan nuevas alternativas genéticas.
Además, se buscó que los participantes comprendan las diferencias productivas y de calidad, como en el caso de la genética Duroc frente a otras variantes híbridas.
Capacitación y manejo: claves para la eficiencia
El programa contempla actividades durante todo el año. Se incluirán nuevas capacitaciones, entre ellas elaboración de chacinados y mejoras en los procesos productivos.
Desde el enfoque técnico, se destacó la importancia de dominar aspectos básicos. Entre ellos, la anatomía del animal, el ciclo estral y el momento óptimo del celo. También se remarcó que la técnica de inseminación requiere precisión. Es una biotecnología en la que el operario cumple un rol central y determinante.
Especialistas señalaron que el manejo adecuado es fundamental para el éxito. Sin una correcta aplicación de prácticas, los resultados pueden verse comprometidos.
En este sentido, la producción porcina moderna exige integrar tecnología con conocimiento. A su vez, se debe priorizar el bienestar animal y el trabajo responsable del personal.
Finalmente, destacaron que el desafío es lograr una producción eficiente y sustentable. La meta es alcanzar estándares de calidad premium en toda la cadena. De esta manera, la producción porcina en la región avanza hacia un modelo más profesionalizado, con fuerte foco en capacitación, genética y buenas prácticas.







