La formación de operarios es un factor central para aprovechar todo el potencial de la agricultura de precisión. La incorporación de nuevas tecnologías exige capacitación, acompañamiento y conocimiento técnico.
El planteo surgió durante una jornada de capacitación que reunió a usuarios con experiencia y nuevos productores. Sebastián Canavese, socio gerente de Quevedo Canavese, explicó que el encuentro permitió intercambiar experiencias sobre las campañas anteriores.
Además, los usuarios pudieron conocer las prestaciones de nuevas máquinas. Al mismo tiempo, quienes ya utilizaban la tecnología plantearon dudas surgidas durante el trabajo a campo.
De esta manera, la capacitación tuvo un formato interactivo. El objetivo fue abordar situaciones concretas y compartir herramientas para mejorar el uso de los equipos.
Tecnología, agronomía y capacitación
El ingeniero agrónomo Iván Gullino, especialista en agricultura de precisión, destacó la importancia de transmitir conocimientos entre generaciones. Según explicó, esa transferencia debe incluir las experiencias acumuladas por productores, técnicos y equipos de trabajo. En ese sentido, consideró necesario generar espacios donde las nuevas generaciones puedan vincularse con las tecnologías disponibles. También remarcó el valor de los ensayos y las pruebas realizadas directamente en los establecimientos productivos.
Para Gullino, el sector agropecuario tiene además una responsabilidad en la preparación de los trabajadores que necesitará en los próximos años.
“En el campo no hay más gente para trabajar”, es una frase frecuente, señaló. Sin embargo, sostuvo que existe una alternativa: formar a las personas para que puedan desempeñarse en los nuevos sistemas tecnológicos.
Por lo tanto, la formación de operarios aparece como una condición necesaria para acompañar la evolución de la maquinaria agrícola. La tecnología puede aportar eficiencia y rentabilidad, pero requiere conocimientos para ser utilizada correctamente.
Invertir también implica aprender a utilizar
Gullino también puso el foco en las inversiones que realizan los productores. Según su experiencia, muchos usuarios no conocen en profundidad todas las prestaciones de las máquinas que incorporan.
Esa situación puede limitar el retorno de una inversión importante. Además, un equipo puede quedar subutilizado cuando el productor desconoce sus capacidades o no cuenta con asesoramiento adecuado.
Por esta razón, el especialista planteó la necesidad de trabajar junto a los productores. El objetivo es brindar recomendaciones que permitan elegir correctamente la tecnología y aprovechar sus prestaciones.
La propuesta también involucra a agrónomos, técnicos, productores e instituciones educativas. Todos ellos pueden contribuir a generar los perfiles profesionales que demanda una agricultura cada vez más tecnológica.
Gullino destacó, asimismo, el papel de Córdoba en el desarrollo de la agricultura de precisión. En particular, reconoció el aporte histórico del INTA Manfredi y de los equipos que impulsaron estas tecnologías.
Ahora, el desafío consiste en continuar ese proceso. Para ello, será necesario combinar innovación, conocimiento y formación de operarios. Así, la capacitación deja de ser un complemento de la inversión tecnológica. Se convierte en una herramienta estratégica para que las máquinas y los sistemas de agricultura de precisión alcancen todo su potencial productivo.







