La confección de silos energéticos aparece como una de las principales oportunidades para los productores en un cierre de campaña caracterizado por condiciones húmedas, bajas temperaturas y heladas tempranas.
Aunque muchos planteos presentan granos más secos de lo habitual, los especialistas sostienen que esta situación puede transformarse en una ventaja para maximizar el aporte energético de las reservas.
Así lo explicó el ingeniero agrónomo Pablo Cattani, director de Espacio Forrajero, al responder consultas de productores sobre el estado de los cultivos y las alternativas para conservar forrajes de calidad.
Según indicó, una de las inquietudes más frecuentes está relacionada con maíces que alcanzaron una madurez superior a la esperada. Sin embargo, lejos de representar un problema, esta condición implica una mayor concentración de energía en el material ensilado.
Cattani explicó que las heladas aceleraron el secado de las plantas. Como consecuencia, en muchos lotes se observan plantas con menor humedad y granos muy maduros. Frente a este escenario, recomendó evaluar principalmente el porcentaje de materia seca antes de tomar una decisión.
Cuando el material supera el 45% de materia seca, el especialista considera que el silo bolsa puede ser una alternativa adecuada. Aunque la digestibilidad de la fibra disminuye, la elevada participación del grano permite mantener un importante aporte energético.
Cómo compensar la falta de energía en cultivos afectados por plagas
Por otra parte, algunos productores consultaron sobre la elaboración de grano húmedo o earlage cuando el cultivo ya presenta un grado avanzado de secado.
En este sentido, Cattani señaló que resulta fundamental verificar la presencia del denominado “punto negro”, indicador de la madurez fisiológica del grano. Si aún no se formó, es posible que el cultivo conserve niveles de humedad cercanos al 24 o 25%, suficientes para aprovechar los beneficios del procesamiento húmedo.
Además, recordó que estos sistemas favorecen una mejor digestibilidad del almidón a nivel ruminal. No obstante, cuando la humedad desciende por debajo de esos valores, la ventaja nutricional comienza a reducirse.
El panorama cambia en aquellos establecimientos afectados por la chicharrita. En esos casos, la producción de grano fue menor y, por lo tanto, también disminuyó el aporte energético de los forrajes.
Ante esa situación, el especialista recomendó sumar volumen mediante cultivos de invierno. De esta manera, es posible generar silos energéticos que ayuden a compensar las deficiencias observadas en los materiales estivales.
Asimismo, sugirió realizar corte picado directo cuando los cultivos invernales alcancen una madurez avanzada y presenten el grano completamente formado. Aunque la digestibilidad de la fibra no será elevada, el aporte energético proveniente del grano puede resultar muy valioso. Por consiguiente, los cultivos de invierno se transforman en una herramienta estratégica para equilibrar dietas y reforzar las reservas forrajeras.
Finalmente, Cattani resumió que la clave pasa por monitorear la materia seca, adaptar la técnica de confección a cada situación y aprovechar los recursos disponibles. En un año atravesado por heladas y problemas sanitarios, los silos energéticos surgen como una alternativa eficiente para sostener el nivel nutricional de los rodeos y mejorar el aprovechamiento de los forrajes.







