En nuestro Espacio Forrajero se analizó el impacto de la suplementación y margen ganadero, junto al Ing. Juan Elizalde, especialista en nutrición animal. Su exposición puso el foco en la importancia de la calidad del forraje como variable clave en la planificación y en los resultados económicos de la empresa ganadera.
Calidad del forraje y decisiones clave en el campo
Elizalde explicó que la calidad del forraje es un concepto amplio y relativo. “No significa lo mismo un forraje de calidad para una vaca de cría que para una vaca lechera”, sostuvo. Por eso, primero hay que definir el destino del alimento. Luego, evaluar su composición química, su digestibilidad y el consumo esperado para estimar el aporte real de energía y proteína.
El siguiente paso es determinar si ese aporte cubre o no los requerimientos del animal. A partir de allí, se puede analizar la relación entre calidad de forraje y margen bruto. Según el especialista, esa conexión incide directamente en la rentabilidad de la empresa.
Uno de los ejemplos más claros que presentó fue el del silo de maíz. Dependiendo del destino del forraje y del momento de picado, la calidad del silo puede variar de manera importante. Un material con 33% de materia seca rinde alrededor de 20 toneladas por hectárea, generando unos 2100 kilos de carne por hectárea ensilada. En cambio, si el corte se realiza con 43% de materia seca, el contenido de almidón aumenta y la fibra indigerible disminuye, lo que permite alcanzar entre 2500 y 2700 kilos de carne por hectárea.
Ese incremento de 600 kilos de carne puede elevar el margen bruto de 2100 a 2600 dólares por hectárea, una diferencia significativa.
“El momento de corte es fundamental”, destacó Elizalde. “Al decidir cuándo picar, estamos definiendo buena parte de la rentabilidad del sistema. Cuanto más grano logremos dentro de la planta, mejor
será el resultado económico”.
El maíz, explicó, tiene su verdadero valor en la espiga, donde se concentra el almidón. “La planta entera es de calidad regular. El suplemento está adentro, en el grano”, resumió el especialista.
Planificar con información y precisión
El análisis demuestra que una mejor calidad de forraje impacta directamente sobre la suplementación y margen ganadero. Decidir el momento de cosecha, conocer la composición nutricional y ajustar el manejo pueden marcar la diferencia entre una producción eficiente y otra con bajos retornos.
La conclusión es clara: invertir en calidad no es un gasto, sino una estrategia rentable para potenciar la productividad y mejorar el resultado económico de cada hectárea.







