La industria de la carne atraviesa un período desafiante. En la primera parte del año no fue sencillo y, según estimaciones del sector, los próximos meses podrían ser aún más difíciles.

La industria de la carne enfrenta precios altos en la ganadería, costos crecientes y una oferta que seguirá ajustada.

Un sector con presión por precios y escasez

El año cerrará con valores muy buenos para la ganadería. Ese dato impulsa inversiones y mejora las expectativas a futuro. Sin embargo, la oferta disponible se reducirá en los próximos años. Se prevé una baja en la faena en 2026. Esta caída, sumada a costos altos y menor valor de los subproductos, golpeará directo a la industria de la carne.

Las entidades del sector insisten desde hace meses en la necesidad de más controles. Señalan que la competencia desleal tiene un impacto doble en tiempos difíciles. Consideran clave que el Estado nacional actúe en materia sanitaria, impositiva y previsional para proteger a las empresas formales.

Aunque se habla de un “boom ganadero”, la industria no refleja ese escenario. El mayor precio de la hacienda es necesario para recomponer el stock, pero afecta la rentabilidad industrial. Tanto en consumo como en exportación, el impacto se siente. En el mercado interno, el traslado a precios es más rápido, aunque llega un punto en que el consumidor no convalida aumentos. A eso se suma la informalidad, que limita la posibilidad de sostener valores.

¿Dónde estamos hoy?

Hoy el mercado muestra precios inéditos en más de 15 años. El motor es doble: un mercado internacional firme y una escasez generalizada. Falta hacienda para faena y también terneros. La invernada pasó de 3000 o 3500 pesos a más de 5500 o 6000. La hacienda gorda también es escasa por el vaciado de los corrales. No es temporada de vacas, y eso agrega presión.

La escasez no será un fenómeno pasajero. En dos años se perdieron 2 millones de cabezas y el stock podría seguir cayendo, anticipan los especialistas. Todavía no se recuperó la pérdida generada en la década pasada. Los analistas prevén al menos dos años más de oferta limitada. Como la ganadería requiere tiempo para recomponer, el ajuste seguirá siendo por precio.

Un punto relevante para el comercio exterior es la nueva cuota de Estados Unidos. Representa una oportunidad importante. Hoy Argentina tiene 20.000 toneladas, cifra baja frente a las 70.000 de Brasil, las 350.000 de Australia y las más de 200.000 de Nueva Zelanda. Si se amplía, el país podrá acceder al mercado más dinámico del mundo. Estados Unidos tracciona los precios internacionales y eso impactará directamente en el valor de la hacienda.

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