Las actividades en rojo son: yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y, desde este mes, el algodón. El principal motivo es el deterioro del componente negocio. En la mayoría de estos sectores, los precios percibidos por los productores quedaron rezagados frente a la inflación y al incremento de los costos. Esto impacta directamente sobre la rentabilidad.
El algodón se tiñe de rojo
En el caso del algodón, el empeoramiento responde a una combinación de factores. Los precios al productor crecieron solo un 10% interanual, muy por debajo de la inflación. Además, la producción de la campaña anterior cayó 15%, aunque para 2025/26 se proyecta una mayor superficie sembrada.
El comercio exterior también profundizó el deterioro. Las exportaciones se redujeron 12% en los últimos doce meses y las importaciones crecieron 119%. Esta situación disminuye la competitividad y explica su paso a rojo dentro del semáforo de economías regionales.
Por el contrario, las actividades en verde incluyen bovinos, porcinos, aves, ovinos y granos. En estos sectores, el componente negocio muestra una mejora sostenida. Los precios evolucionaron por encima de la inflación, y se suman buenos resultados en los aspectos productivo y de mercado.
En amarillo se encuentran ocho actividades: forestal, miel, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca y peras y manzanas. Estas no exhiben ni mejoras ni deterioros significativos.
El caso de peras y manzanas merece atención. Aunque mantienen altos volúmenes de producción y un comercio exterior dinámico, comenzaron a mostrar señales de deterioro en la rentabilidad. El precio al productor cayó 10% mensual y solo aumentó 2% interanual. A pesar del crecimiento del 51% en las exportaciones, la pérdida de ingresos reales y el alza de las importaciones debilitan el componente negocio.
Comercio exterior y concentración exportadora
El análisis internacional revela cómo las economías regionales se insertan en el comercio global. Entre enero y septiembre de 2025, las 19 actividades productivas agropecuarias y economías regionales relevadas registraron exportaciones por USD 43.300 millones. Esto representa un aumento del 60% respecto al promedio histórico de los últimos diez años, que rondaba los USD 27.000 millones.
La estructura exportadora muestra una fuerte concentración. El 77% de los ingresos provino de los complejos granarios (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), mientras que el 9% correspondió al sector bovino. El 15% restante, equivalente a unos USD 4.000 millones, fue aportado por el conjunto de las demás economías regionales.
En el mismo período, las importaciones totalizaron USD 2.300 millones. El 73% estuvo vinculado a compras externas del complejo granario, seguido por la actividad forestal (9%), el sector porcino (4%) y el algodón (3%). El 11% restante se distribuyó entre economías de menor incidencia.
En síntesis, el Semáforo de Economías Regionales refleja un escenario mixto, con algunas actividades que mejoran y otras que retroceden. La rentabilidad y la competitividad siguen siendo los principales desafíos para sostener el crecimiento de las producciones locales.







