VITTA CROPS se consolidó como una propuesta innovadora dentro del agro argentino, con foco en tecnología, sustentabilidad y rentabilidad productiva. La empresa bonaerense desarrolla soluciones de base nacional que combinan nanotecnología y bioproductos, pensados para una aplicación simple y eficiente.

Desde su origen, VITTA CROPS respondió a una demanda concreta del sector: producir más, pero cuidando los recursos naturales. En ese sentido, la firma integra ciencia aplicada, eficiencia en el uso de insumos y cercanía con el productor.

El ingeniero agrónomo Guillermo Indaco, socio de la empresa y responsable de marketing y desarrollo técnico, explica que el objetivo siempre fue claro. Aportar tecnologías nuevas, pero que sean realmente rentables a campo. Detrás de esa premisa hay más de tres años de ensayos y validaciones en cultivos extensivos, bajo condiciones productivas reales.

Además, la propuesta se apoya en un enfoque integral. No se trata solo de productos, sino de soluciones pensadas para mejorar los márgenes del productor.

Tres pilares tecnológicos para una estrategia productiva eficiente

La oferta de VITTA CROPS se estructura sobre tres ejes complementarios: nutrición, bioproductos y correctores de agua. Cada uno cumple un rol específico dentro de un esquema productivo más eficiente.

Por un lado, la nutrición basada en nanotecnología permite trabajar con dosis muy bajas. Sin embargo, logra respuestas agronómicas comparables a las de fertilizantes tradicionales. Incluso, en muchos casos, los resultados son superiores.

Un ejemplo concreto es MOMENTUM®, un producto nitrogenado que propone un cambio en el manejo del nitrógeno. Su formulación incorpora meso y micronutrientes de manera balanceada. Según Indaco, un litro de MOMENTUM® puede reemplazar hasta 100 kilos de urea. Tras años de pruebas en trigo, cebada, maíz, soja y girasol, la tecnología demostró su viabilidad. Actualmente, se amplía su uso a verdeos y forrajeras.

El diferencial no está solo en el nutriente aportado. También influye su modo de acción. El producto activa rutas metabólicas específicas, induce respuestas genéticas y estimula el desarrollo radicular. Como resultado, se obtiene una nutrición más precisa, con menor impacto ambiental.

Por otra parte, los beneficios logísticos son claros. El uso de bidones reduce costos, simplifica el transporte y mejora la operatividad, especialmente en zonas alejadas. Además, la empresa destaca que todas sus tecnologías fueron probadas previamente por los propios socios en sus campos.

Finalmente, los bioproductos y correctores de agua completan el esquema. Los biológicos se integran con la nutrición y potencian la respuesta del cultivo. En tanto, los correctores de agua optimizan la calidad de las aplicaciones. De este modo, se asegura que cada tecnología exprese su máximo potencial.

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