Avanza la cosecha en Córdoba con buenos resultados, teniendo en cuenta un importante aumento en la superficie sembrada de soja y una disminución en la de maíz.
La campaña estival 2024/25 se encamina a su fin con un balance general que, pese a un comienzo desafiante, deja sensaciones positivas en gran parte del territorio cordobés. Las condiciones climáticas no fueron las ideales: un marcado déficit hídrico al inicio, lluvias desparejas, olas de calor en enero y precipitaciones que llegaron tarde complicaron el desarrollo de los cultivos y, en algunos casos, también las labores de cosecha.
Sin embargo, y contra muchos pronósticos, los rendimientos en general se ubicarían por encima de los promedios históricos, con excepción del sorgo, para el que se estimó una caída del 7% con respecto al promedio y un 14% en la producción.
Según datos relevados a través de la red de colaboradores de la Bolsa de Cereales de Córdoba, se observaron rendimientos muy variables entre regiones e incluso dentro de una misma zona. En soja y maíz, esta heterogeneidad fue especialmente marcada en los lotes de siembra temprana.
En abril, las lluvias fueron deficitarias, lo que permitió un mayor avance en las labores de cosecha que habían sido ralentizadas por las precipitaciones de marzo. A principios de mayo, la soja presentaba el mayor avance de cosecha, mientras que el maní seguía rezagado, no solo por la humedad en el momento de madurez sino también por la falta de maquinaria específica disponible para la trilla, según señalaron varios colaboradores
La campaña estival en Córdoba estuvo atravesada por un clima irregular que generó fuertes contrastes en los rendimientos, incluso dentro de una misma zona.







