La Universidad Católica de Córdoba y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrollan estudios de productividad y adaptación varietal de lúpulo en el Campus Campo de Unversidad. Las actividades forman parte de un programa de mejoramiento genético que busca materiales más adaptados a climas secos y cálidos.

Hace algunos años comenzaron los trabajos de caracterización y evaluación de variedades. El objetivo es obtener plantas más tolerantes al déficit hídrico y con buena performance productiva.

El lúpulo es una especie clave para la industria cervecera y aporta el sabor amargo y los aromas característicos de la bebida. En Argentina es un cultivo poco difundido que apenas cubre el 20 % de la demanda interna, mientras que el resto debe importarse.

La mayor parte de la producción nacional se concentra en la Patagonia. Sin embargo, distintos ensayos muestran que también puede cultivarse con éxito en otras regiones del país, incluida Córdoba.


Mejoramiento genético y manejo del cultivo en Córdoba

El Ing. Agr. Exequiel Tommasino, investigador del INTA IPAVE, explicó que existe un convenio de trabajo conjunto con la Universidad Católica de Córdoba. Ese acuerdo permite utilizar superficie del campus para desarrollar y evaluar los ensayos a campo.

Además, se implementó un programa de practicanato para estudiantes de agronomía interesados en cultivos intensivos. La propuesta abre nuevas alternativas productivas en una zona dominada por cultivos extensivos.

Según Tommasino, ya se identificaron variedades que pueden cultivarse sin inconvenientes en Córdoba. Esto permitiría incrementar la producción local de lúpulo, un insumo estratégico para la elaboración de cerveza.

El cultivo presenta exigencias particulares. Es una enredadera que puede alcanzar hasta cuatro metros de altura en la región. Genera abundante biomasa y, sobre esa estructura, desarrolla la floración y los conos comerciales.

El agua es un factor determinante. La planta requiere riego por goteo, ya que en condiciones de secano sufre estrés y reduce su rendimiento.

También demanda un manejo nutricional preciso. Es exigente en nitrógeno, fósforo y potasio para lograr buen crecimiento y adecuada producción.

La mirada de la industria cervecera

Durante la jornada participaron empresas proveedoras de insumos y productores artesanales. Carlos Puyó, gerente del Centro Integral de Bebidas Artesanales, destacó que en el segmento craft crece el uso de lúpulos con perfiles aromáticos más intensos.

Explicó que antes se priorizaba el amargor. Hoy, en cambio, se busca mayor protagonismo en aromas y sabores, lo que incrementa la cantidad utilizada por lote.

Pablo Sanz, maestro cervecero de GRAM Cervecería, realizó pruebas con muestras obtenidas en Córdoba. Dijo que se adaptaron los niveles de alfa-ácidos en sus recetas habituales y elaboró un primer batch experimental.

Según relató, el resultado fue positivo. El lúpulo evaluado aportó un amargor intenso y notas herbales interesantes, con buena aceptación entre los consumidores locales.

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