Las partículas del forraje conservado son un indicador central para lograr un silaje de calidad y raciones más eficientes. Conocer cómo se distribuye el tamaño de partículas y el grado de partido de grano permite anticipar qué ocurrirá en el comedero y en la respuesta productiva.
Una de las herramientas más utilizadas para este análisis es la bandeja separadora de partículas. Su uso permite evaluar objetivamente cómo está trabajando la picadora.
En cada campaña se presentan diferencias importantes en materia seca. Algunos maíces pueden tener valores altos, mientras que sorgos y otros materiales muestran menor contenido. Esa variabilidad impacta directamente en el tamaño de picado.
El Ing. Agr. Pablo Cattani explica que las picadoras cuentan con mayor capacidad de procesamiento y ajuste automático. Incluso permiten modificar el tamaño teórico de corte según la materia seca detectada. Sin embargo, esos datos quedan en el monitor de la máquina. No siempre se chequean en el lote.
Por eso, la bandeja resulta clave para validar en campo lo que realmente está sucediendo.
Cómo debe distribuirse el material en la bandeja
La bandeja superior posee una criba de 19 milímetros. Allí debería retenerse entre el 10 y el 15 % del material. La criba media, de 8 milímetros, captura otra fracción intermedia. La bandeja inferior es ciega y, junto con la anterior, debería concentrar entre el 40 y el 50 % del total.
Estos parámetros orientativos permiten ajustar el trabajo de la maquinaria. Cuando aumenta la humedad, el tamaño de picado suele ser más uniforme. En cambio, en sectores más secos, la dispersión crece y se amplía la variabilidad de partículas.
Contar con la herramienta en el establecimiento facilita hacer correcciones rápidas. No es una responsabilidad exclusiva del contratista. Es una práctica que mejora la trazabilidad desde el cultivo hasta la ración final.
Además, la bandeja incluye un vaso medidor para estimar el volumen y analizar el partido de grano. En maíz el control es más preciso. En sorgo puede presentar mayor margen de variación, pero igualmente aporta información valiosa.
El seguimiento no termina en el silo. También puede utilizarse para evaluar la calidad de mezclado en las mixers. Las dietas para engorde requieren un tamaño diferente al del tambo. En algunos casos se emplean hasta cuatro bandejas para un control más fino.
Medir materia seca es importante, pero no alcanza, dice Cattani. Evaluar el tamaño y proporción de partículas permite ajustar raciones, interpretar lecturas de comedero y mejorar la eficiencia productiva. La bandeja separadora se consolida así como una herramienta estratégica para el manejo del forraje conservado.







