En el tramo final del ciclo del algodón, la defoliación se posiciona como una práctica de manejo clave para lograr una cosecha eficiente y proteger la calidad de la fibra. En este contexto, técnicos y empresas del sector destacan el papel de los defoliantes hormonales, especialmente bajo las condiciones climáticas registradas durante la campaña 2025/26 en el NEA.
La defoliación no debe pensarse como una tarea de último momento, en el manejo del algodón . Por el contrario, los especialistas recomiendan planificarla con anticipación para mejorar el rendimiento de la cosecha mecanizada y reducir pérdidas de calidad.
El ingeniero agrónomo José Tarragó, especialista del equipo de producción vegetal del INTA Las Breñas, explica que la eliminación de hojas antes de la cosecha tiene un impacto directo en la calidad final de la fibra. Según señala, cuanto menor sea la presencia de hojas en la planta, más limpio llegará el algodón al proceso de desmote.
Además, este manejo reduce el riesgo de manchas en la fibra y mejora el valor comercial del producto. Por lo tanto, se trata de una decisión agronómica que puede influir directamente en el ingreso del productor.
Por otra parte, las condiciones ambientales también influyen en la eficacia de los productos utilizados para esta práctica.
Defoliación y tecnología para mejorar la cosecha
Durante la campaña algodonera 2025/26, marcada por temperaturas elevadas y alta radiación en el NEA, los defoliantes de acción hormonal mostraron un desempeño destacado. En particular, estos productos suelen funcionar mejor cuando las temperaturas medias superan los 21 °C.
En términos fisiológicos, estos compuestos activan procesos naturales en la planta. Entre ellos se destacan la liberación de etileno y ácido abscísico, hormonas que promueven el envejecimiento y la caída de las hojas.
De esta manera, se evita que las hojas verdes manchen la fibra. Al mismo tiempo, se reduce la presencia de restos secos adheridos al algodón, conocidos como “pimienta”, que suelen penalizar el precio en la desmotadora.
Dentro de las herramientas disponibles, la empresa Sumitomo Chemical presentó Rozzar®, un herbicida desecante y regulador de crecimiento vegetal formulado con Tidiazurón y Diuron.
Según explicó el ingeniero agrónomo Matías Perotti, responsable técnico comercial de la compañía para el NEA, uno de los diferenciales del producto es su alta concentración. De hecho, el producto presenta una concentración tres veces superior a la de otras formulaciones disponibles en el mercado.
En términos prácticos, esta característica permite reducir significativamente la cantidad de envases necesarios para el tratamiento. Por ejemplo, para defoliar 100 hectáreas de algodón se requieren cuatro bidones de Rozzar®, frente a diez bidones de productos competidores.
A diferencia de los herbicidas de contacto, que secan las hojas, pero pueden dejarlas adheridas a la planta, este producto genera un proceso fisiológico sistémico. En primer lugar, el Tidiazurón estimula la formación de células de abscisión que permiten la caída natural de las hojas. Luego, el Diuron actúa inhibiendo el rebrote, lo que asegura una ventana de cosecha más limpia.
Además, la formulación en suspensión concentrada facilita la preparación del caldo de aplicación y el posterior lavado de los equipos.
En condiciones normales, el proceso de defoliación comienza entre los dos y cinco días posteriores a la aplicación. Posteriormente, el efecto máximo se alcanza entre los 10 y 14 días, lo que permite planificar adecuadamente la cosecha mecánica.
En definitiva, en un contexto donde la eficiencia operativa y la calidad de la fibra resultan cada vez más relevantes, la correcta defoliación continúa siendo una herramienta estratégica dentro del manejo del algodón.







