En el marco de Expogro, las novedades en sistemas forrajeros marcaron un punto de inflexión para el sector. La muestra evidenció un salto tecnológico concreto, con maquinaria de última generación y la llegada de nuevos actores internacionales que amplían la oferta disponible en el país.
El crecimiento del mercado forrajero responde, además, a una demanda cada vez más exigente. En este contexto, la innovación deja de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana en los sistemas productivos.
Según explicó el ingeniero agrónomo Pablo Cattani, director de Espacio Forrajero, la exposición fue “explosiva” por la cantidad y calidad de tecnologías presentadas. De hecho, muchas de las soluciones que hace un año eran novedad en Europa hoy ya forman parte del día a día en Argentina.
Por otro lado, el desembarco de al menos cinco nuevos actores internacionales fortalece la competencia. Esto, a su vez, amplía las alternativas en maquinaria y soluciones para el forraje conservado.
Más tecnología en corte, rastrillado y henificación
En primer lugar, el segmento de corte mostró una evolución significativa. Se observaron equipos de distintos tamaños, pero con prestaciones cada vez más completas. Antes, muchas máquinas carecían de acondicionadores. Sin embargo, actualmente existe una amplia gama que mejora notablemente la calidad del trabajo.
Además, resurgen opciones autopropulsadas con discos y barras de corte. Estas alternativas combinan versatilidad y precisión, permitiendo trabajar tanto en forraje como en cosecha de semillas.
En cuanto al rastrillado, el avance fue aún más evidente, explica el especialista. Este año puede considerarse el “año del rastrillo giroscópico”, ya que la oferta se multiplicó de forma notable.
Asimismo, se presentó el primer agrupador de hileras de origen europeo adaptado por una máquina nacional. Esto representa una oportunidad clave para productores que apuntan a heno de alta calidad, ya sea para exportación o para mejorar la alimentación de sus rodeos.
Por otra parte, la henificación también mostró avances importantes. Tradicionalmente, la producción de fardos pequeños estaba limitada por la alta demanda de mano de obra.
No obstante, la automatización comienza a cambiar ese escenario. “La llegada de recolectores automáticos permite agilizar el proceso y reducir el esfuerzo físico requerido”, dice Catttani.
En consecuencia, estas innovaciones no solo incrementan la eficiencia. También generan mejores condiciones laborales y aportan valor al empleo rural.
Finalmente, estas transformaciones consolidan un nuevo escenario productivo. Las novedades en sistemas forrajeros no solo mejoran la productividad, sino que posicionan al país en línea con los estándares tecnológicos más avanzados.







