La calidad de silajes vuelve a ubicarse en el centro de las decisiones forrajeras en una campaña atravesada por excesos hídricos y recientes heladas.
Desde Todo Láctea, el ingeniero agrónomo Pablo Cattani analizó el escenario actual y brindó recomendaciones para mejorar la calidad de silajes, especialmente en lotes de sorgo.
El especialista explicó que la campaña presenta características particulares debido a la gran cantidad de agua acumulada en los perfiles y al elevado nivel de humedad ambiente. Además, señaló que este año aumentó la superficie implantada con sorgo respecto del maíz.
En ese contexto, advirtió que muchos sorgos muestran baja materia seca y un marcado efecto “stay green”. Por ese motivo, indicó que todavía no se entregaron completamente y recomendó evitar decisiones apresuradas al momento de picar.
Cattani remarcó que uno de los principales desafíos pasa por definir si priorizar el partido del grano o la calidad de la fibra. Según explicó, los sorgos actuales se siembran con alta densidad y generan granos de pequeño calibre.
Por lo tanto, para lograr un correcto procesamiento del grano se requiere una regulación agresiva del procesador. Sin embargo, eso puede provocar un exceso de destrucción de fibra y complicaciones por el alto contenido de humedad del material.
Frente a ese escenario, el especialista aconsejó realizar una picada más larga y buscar uniformidad en el tamaño de la fibra. Además, sostuvo que las condiciones actuales permiten trabajar con longitudes mayores sin problemas de compactación en el silo.
Ajustes técnicos para mejorar la conservación del forraje
El director de Espacio Forrajero también recomendó elevar la altura de corte para concentrar materia seca. En ese sentido, explicó que cortar por encima del primer entrenudo ayuda a mejorar la calidad del material conservado. Asimismo, agregó que aquellos productores con suficiente volumen de forraje pueden aumentar todavía más la altura de corte para favorecer el secado del cultivo.
En relación con el silo bolsa, Cattani pidió especial atención al uso de rotores durante la carga y el embutido. Según indicó, el exceso de rotor genera un amasado indeseado que perjudica la consistencia de la fibra y la materia seca.
Por eso, recomendó detener inmediatamente la cinta y el rotor cuando disminuye el caudal de forraje. De esa manera, se puede sostener una mejor calidad de silajes y evitar pérdidas durante la conservación.
Finalmente, Cattani recordó que después de una helada todavía existe margen para esperar antes de picar. “El tallo continúa reteniendo humedad y todavía hay entre 10 y 15 días para trabajar sin apuro”, explicó.
De cara al cierre de campaña, el técnico insistió en la importancia de ajustar cada detalle operativo. Según sostuvo, una correcta regulación de maquinaria y manejo del material será determinante para alcanzar una buena calidad de silajes.







