En un contexto donde el maíz sigue siendo referencia en las rotaciones, el girasol gana protagonismo con perspectivas favorables.
La campaña 2025/26 cerró con 2,8 millones de hectáreas, un 40% por encima del promedio reciente. Además, el cultivo alcanzó una producción récord de 6,5 millones de toneladas, lo que refuerza su posicionamiento estratégico.
Por otro lado, la mejora en los precios internacionales y la firmeza de la demanda consolidan un escenario positivo. En este sentido, el girasol aparece como una opción competitiva frente a otros cultivos como el maíz, especialmente en planteos diversificados. Asimismo, las condiciones climáticas proyectadas acompañarían una expansión del área sembrada en la campaña 2026/27.
El mercado global también aporta señales claras. La caída de los inventarios en la región del Mar Negro y la Unión Europea genera tensión en la oferta. En consecuencia, los precios del aceite de girasol muestran una recuperación sostenida, con valores cercanos a los 1.600 dólares por tonelada.
Un escenario internacional que impulsa decisiones productivas
De cara a la próxima campaña, la siembra en Argentina coincidirá con etapas clave del hemisferio norte. Por lo tanto, los resultados productivos en Europa del Este y el Mar Negro serán determinantes. Además, los años con evento Niño suelen implicar riesgos climáticos que podrían afectar esos rendimientos.
En paralelo, el mercado del aceite de girasol evidencia un desacople respecto al sector energético. Mientras el petróleo presenta volatilidad, los precios del aceite se sostienen por la escasez de stocks. De hecho, se proyecta una caída del 15% en las existencias globales.
En el plano local, las buenas condiciones hídricas fortalecen las expectativas. Así, el cultivo podría superar los resultados de la campaña anterior tanto en superficie como en producción. Esto abre una oportunidad concreta para los productores que buscan optimizar sus planteos frente al maíz y otros cultivos tradicionales.
Tecnología y genética para maximizar resultados
Frente a este escenario, la elección de genética se vuelve clave. Advanta presenta una cartera de híbridos adaptados a distintas regiones, con foco en rendimiento, estabilidad y contenido de aceite. En el norte, se destacan materiales como ADV 5505 CL y ADV 5420 CLP, que combinan productividad y sanidad.
Por su parte, en el sur, híbridos como ADV 5310 CL muestran un sólido comportamiento sanitario. Además, alternativas como ADV 5407 CL lograron destacarse en ensayos y adopción comercial. De este modo, la compañía busca ofrecer soluciones concretas para maximizar resultados.
Asimismo, el acompañamiento técnico durante todo el ciclo productivo se posiciona como un diferencial relevante. Según Bruno Simonetti, representante de la firma, el productor enfrenta una oportunidad estratégica que exige decisiones precisas. En consecuencia, la combinación de tecnología y asesoramiento resulta fundamental.
Finalmente, desde la empresa también impulsan iniciativas como el Club Advanta y el congreso “Puro Girasol”. Estas propuestas apuntan a fortalecer el vínculo con los productores. Además, promueven el intercambio de conocimiento y la mejora continua en el cultivo.







