Con la llegada del otoño, los productores enfrentan nuevos desafíos para los últimos cortes de alfalfa. La baja de temperatura, el aumento de la humedad relativa y la presencia constante de rocío obligan a ajustar el manejo para conservar calidad y reducir pérdidas.
En este contexto, el director de Espacio Forrajero, Pablo Cattani, compartió una serie de recomendaciones técnicas para optimizar el trabajo en el campo y anticiparse a la próxima campaña de alfalfa.
El especialista explicó que las últimas tormentas provocaron un descenso marcado de las temperaturas. Sin embargo, todavía se registran algunas jornadas cálidas durante el día. Esa combinación genera abundante rocío nocturno y condiciones de alta humedad, factores que complican el secado del forraje.
Ante este escenario, recomendó modificar la regulación de las segadoras acondicionadoras. Según indicó, es importante aumentar al máximo la presión de los acondicionadores para aplastar mejor los tallos y acelerar la pérdida de humedad.
Además, señaló que conviene trabajar con mayor velocidad de avance durante el corte. De esa manera, se incrementa el volumen de forraje que pasa por los acondicionadores y se logra una acción más agresiva sobre el material vegetal.
Ajustes en maquinaria y manejo del secado
Cattani también sugirió abrir más los chapones posteriores de las segadoras y bajar ligeramente los superiores, en caso de que la máquina los tenga. El objetivo es dejar la alfalfa más aireada y distribuida, para aprovechar mejor las horas de luz, la temperatura disponible y el viento.
Por otra parte, destacó la importancia de retrasar el rastrillado hasta que el forraje alcance niveles de humedad cercanos al 20%. Luego, el rocío nocturno devuelve elasticidad al material y permite trabajar con menores pérdidas de hojas.
El especialista remarcó que el mejor momento para rastrillar es después de que se levanta el rocío matinal y antes de que el pasto vuelva a secarse completamente. En esas condiciones, el material conserva una textura más gomosa y facilita el trabajo de recolección.
Posteriormente, las rotoenfardadoras pueden ingresar pocas horas después del rastrillado. Incluso, en algunos casos, el enrollado puede realizarse entre dos y tres horas más tarde.
Según explicó, otra ventaja de esta época es la ausencia de temperaturas extremas y picos elevados de radiación solar. Gracias a ello, las jornadas de trabajo se extienden y las rotoenfardadoras pueden operar durante más horas antes de la caída del rocío.
Finalmente, Cattani recomendó realizar cortes que permitan dejar los lotes limpios y con un rebrote pequeño. Esa estrategia favorece el arranque de la próxima temporada y podría aportar un corte adicional en primavera si las condiciones climáticas acompañan.







