Las deficiencias de selenio y cobre pueden provocar lesiones musculares severas, trastornos locomotores e incluso muerte súbita en bovinos. Así lo advirtió un estudio realizado por investigadores de Argentina y Estados Unidos, que analizó dos brotes registrados en rodeos de cría de la provincia de Córdoba.

El trabajo fue publicado en la revista científica Journal of Veterinary Diagnostic Investigation y contó con la participación de especialistas de la EEA INTA Marcos Juárez, la Universidad Nacional de Rosario, la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad de California.

Los casos se registraron entre noviembre de 2022 y enero de 2023 en establecimientos ubicados en los departamentos Marcos Juárez y Unión. En uno de los rodeos se observaron vacas con claudicaciones en los miembros posteriores y “garrones caídos”, asociados a lesiones en los músculos gastrocnemios.

En el segundo establecimiento, una vaca y una vaquillona presentaron desplazamiento de las escápulas, un cuadro conocido como “escápula voladora”. Los investigadores vincularon esta condición con daños musculares en la región torácica.

Damián Castro, veterinario e integrante del equipo de sanidad bovina del INTA Marcos Juárez, explicó que las deficiencias minerales pueden generar distintos niveles de afectación. “Las manifestaciones más extremas son la muerte de fibras musculares en diferentes regiones del cuerpo”, señaló.

Según detalló, las lesiones pueden localizarse en las patas traseras, la región anterior del animal e incluso alcanzar el corazón. En esos casos, existe riesgo de muerte súbita por compromiso cardíaco.

Aunque los cuadros graves suelen observarse con mayor frecuencia en terneros, también pueden presentarse en animales adultos. Además, existen formas subclínicas que afectan la productividad del rodeo. Cuando las carencias son moderadas, pueden registrarse menores ganancias de peso, problemas reproductivos y una respuesta inmunológica más débil frente a enfermedades infecciosas.

Diagnóstico y suplementación, claves para prevenir el problema

Las necropsias realizadas en Córdoba revelaron degeneración y muerte de fibras musculares. También detectaron bajos niveles de cobre y evidencias compatibles con deficiencia de selenio.

Los análisis identificaron además elevados niveles de sulfatos en el agua y exceso de molibdeno en los forrajes. Ambos factores pueden limitar la absorción de minerales esenciales por parte de los animales.

Castro explicó que los sistemas pastoriles suelen ser los más afectados. En algunos casos, los bovinos consumen menos minerales de los necesarios. En otros, incorporan sustancias antagonistas presentes en el agua o los alimentos que reducen la absorción de cobre, selenio y zinc.

El investigador remarcó que estos desequilibrios están estrechamente relacionados con las características geológicas y edáficas de cada región.

Las deficiencias de selenio y cobre son conocidas desde hace años en varias zonas ganaderas. Sin embargo, los especialistas consideran que todavía existen errores frecuentes al momento de diseñar los planes de suplementación.

Según Castro, la clave es evitar suplementar sin un diagnóstico previo. El equipo del INTA Marcos Juárez desarrolló y ajustó técnicas que permiten medir con mayor precisión el estado mineral de los rodeos. “El primer paso es realizar un buen diagnóstico”, resumió.

Para ello, recomendó efectuar análisis de sangre en vacas y terneros. Esa información permite determinar qué producto utilizar y con qué frecuencia aplicarlo.

El especialista destacó además la importancia de incorporar selenio dentro de los programas de suplementación, junto con el cobre. Esto puede realizarse mediante productos inyectables o por vía oral.

En gran parte de la región, la suplementación inyectable suele ofrecer mejores resultados. Esto ocurre porque muchos animales no consumen suficientes sales minerales y porque ciertos antagonismos reducen la eficacia de los suplementos orales.

Los autores del estudio observaron mejoras clínicas en parte de los animales tratados con selenio, cobre, zinc y vitaminas. Por ese motivo, remarcaron la necesidad de monitorear las deficiencias de selenio y cobre de manera preventiva para evitar pérdidas productivas y problemas sanitarios en los rodeos.

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