Los forrajes son una herramienta estratégica para la ganadería, pero su planificación requiere analizar múltiples variables para minimizar riesgos y asegurar la disponibilidad de alimento durante todo el año.

El director de Espacio Forrajero, ingeniero agrónomo Pablo Cattani, destacó que una de las primeras cuestiones a considerar es ubicarse correctamente en tiempo y espacio al momento de tomar decisiones.

Según explicó, es frecuente cometer el error de proyectar resultados basándose en escenarios demasiado optimistas o en realidades productivas diferentes a las propias. Por eso, recomendó ser objetivos al analizar las perspectivas climáticas y las características de cada establecimiento.

Otro aspecto central es la generación de reservas. Cattani señaló que contar con un stock forrajero superior al habitual permite afrontar imprevistos y aprovechar oportunidades de mercado. En ese sentido, sugirió disponer de al menos un 20% más de reservas para ganar flexibilidad en la gestión del sistema.


La importancia de adaptar los forrajes a cada categoría

El especialista remarcó que no existen recetas universales para producir forrajes de calidad. Cada rodeo tiene requerimientos nutricionales específicos y, por lo tanto, necesita estrategias adaptadas a sus diferentes categorías.

En ese marco, consideró fundamental definir qué tipo de silo se realizará y cuáles serán los nutrientes que deberá aportar el alimento conservado. También explicó que la digestibilidad dependerá de factores como el momento de cosecha, el tipo de cultivo y el nivel de madurez alcanzado.

La calidad final del forraje está determinada por la madurez del cultivo, el método de cosecha y las condiciones de almacenamiento. Mientras tanto, los costos estarán influenciados por la densidad de siembra, la cantidad de biomasa obtenida por hectárea, la calidad lograda y la eficiencia de la maquinaria utilizada.

Finalmente, Cattani destacó la necesidad de interpretar permanentemente las señales que brinda el sistema productivo. La observación del comportamiento del rodeo, el estado corporal de los animales, el consumo de alimento y otros indicadores permiten obtener información valiosa para ajustar decisiones.

“La planificación debe ser un proceso dinámico”, sostuvo. A partir de los datos que aporta el rodeo, es posible realizar correcciones, recalcular estrategias y optimizar la producción de forrajes para alcanzar mejores resultados.

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