Los suelos son el punto de partida para definir una estrategia de fertilización eficiente en la campaña fina. En un escenario de costos elevados e incertidumbre climática, conocer la disponibilidad de nutrientes antes de la siembra permite tomar decisiones más precisas y aprovechar mejor cada inversión.
El muestreo de suelo aporta información sobre la variabilidad dentro de cada lote. De esta manera, es posible detectar sectores con déficits o reservas de nutrientes y evitar decisiones basadas en estimaciones. Sin ese diagnóstico, aumenta el riesgo de aplicar fertilizantes donde no son necesarios o de limitar el potencial productivo en ambientes de mayor rendimiento.
La adopción de esta práctica sigue creciendo. Según el relevamiento ReTAA de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el análisis de suelos alcanza un 32 % de adopción a nivel nacional. Los mayores niveles se registran en el sur y el este bonaerense, donde el trigo tiene un peso estratégico y la fertilización resulta determinante para alcanzar altos rendimientos.
La variabilidad dentro de un lote explica por qué una misma dosis de fertilizante no siempre ofrece los mismos resultados. Factores como textura, relieve, humedad o manejo previo generan diferencias que pueden aprovecharse mediante la nutrición variable.
Esta estrategia ajusta la dosis según las necesidades de cada ambiente. Así, mejora la eficiencia en el uso de nutrientes y fortalece la relación entre la inversión realizada y los kilos de grano obtenidos.
Muestreo, mapas y tecnología para decidir mejor
La nutrición variable requiere información precisa. Los análisis de suelos, combinados con mapas de rendimiento, imágenes satelitales e índices de vegetación, permiten identificar ambientes con distinto potencial productivo y diseñar prescripciones específicas para cada uno.
“El valor está en transformar el dato del suelo en una decisión concreta de manejo. Saber dónde conviene sostener o aumentar la dosis y dónde no tiene sentido invertir de más es el objetivo”, explicó Pablo Provera, gerente de Soluciones Digitales de BASF y responsable de xarvio® Argentina.
En ese proceso, las plataformas digitales simplifican el trabajo. xarvio® FIELD MANAGER incorpora un módulo de Muestreo de Suelos y Nutrición Variable que integra productores, asesores, muestreadores y laboratorios en un único flujo de trabajo.
Desde la plataforma es posible definir los ambientes del lote, establecer los puntos de muestreo y registrar cada muestra con georreferenciación y trazabilidad completa. Luego, los resultados de laboratorio se cargan al sistema, que procesa más de 25 parámetros y genera mapas de disponibilidad de nutrientes.
Con esa información, la herramienta elabora prescripciones de fertilización variable compatibles con la mayoría de las fertilizadoras modernas y centros de operaciones. De este modo, la información llega directamente a la maquinaria, reduciendo errores y agilizando la implementación.
Además, la plataforma integra imágenes satelitales de más de 15 años, mapas históricos de rendimiento, biomasa, índices de área foliar y otros datos agronómicos. Esto permite construir mapas de potencial productivo y adaptar las recomendaciones a las características de cada lote.
Para la campaña fina, la combinación de diagnóstico, agricultura de precisión y herramientas digitales se consolida como una estrategia para mejorar la eficiencia en el uso de fertilizantes. El objetivo no siempre es aplicar menos, sino invertir mejor, destinando los recursos donde ofrecen la mayor respuesta productiva.







